PROYECTO “Radix”
INTRODUCCION
No son pocos los intentos de producir, a través de la capacidad del hombre, una Obra que pueda recoger en su seno calificativos como total, absoluta, completa, perfecta, infinita, categórica, trascendente... y no son pocos los fracasos obtenidos en ese empeño.
Pretender que una Obra lo comprenda todo, que exista por sí misma sin añadidura ni eliminación, que alcance el máximo grado posible de las cualidades que necesita, que su planteamiento no requiera término o límite alguno y sea capaz de lograr efectos más allá de ella misma, existiendo al margen de cualquier condición o restricción... parece algo ajeno a la condición humana. Sin embargo, esa es la pretensión íntima de todo intento de creación.
También lo es en el caso de este proyecto que ahora comienza a describirse aún sabiendo que el destino de su viaje no es otro que un nuevo fracaso. Emprenderlo asumiendo esa idea es una forma de profilaxis que no debe desvirtuar el carácter propio de la frustración de no lograr un resultado feliz. Pero tampoco debe impedir contemplar el éxito como la concentración y encadenamiento de microacontecimientos que sí permiten en sí mismos el alcance de la esencia del fin último.
Puede que lo importante no sea tanto pretender lograr esa Obra capaz de reunir en torno a sí esa constelación de virtudes extremas. Puede que la importancia esté situada en otra dirección y sea ésa la que “Radix” busca para seguir. Puede. De hecho es así.
Este proyecto se inspira en la utopía de creer que esa Obra es posible, pero asume que en su horizonte no está la intención de crearla sino que está la pretensión de provocar las condiciones que, de confluir, posibiliten la aparición de la misma, de la Obra y de los elementos que aglutinados la configuran.
“Radix” es, pues, un proyecto-raíz, un conjunto de acciones que pretenden servir de órgano de crecimiento, un proyecto-radical que busca los fundamentos que para ese desarrollo hacia el infinito son necesarios.
Otra cuestión es como abordar semejante empresa.
De entrada es necesario definir el complejo de elementos con los que se va a contar para, de ese modo, desentrañar mejor las relaciones e interacciones que se pueden producir entre ellos.
Estos elementos son:
- El sujeto, entendido como la magnitud de la conciencia. Quién.
- El concepto, entendido como magnitud del intelecto. Qué idea.
- El objeto, entendido como magnitud material. Qué cuerpo.
- La acción, entendida como magnitud funcional. Para qué.
- El espacio, entendido como la magnitud del lugar. Dónde.
- El tiempo, entendido como la magnitud del momento. Cuándo.
Seguidamente conviene identificar los procedimientos del entendimiento con los que se va a trabajar sobre este ecosistema. Estos son:
- La cuantificación, entendida como procedimiento aritmético. Cuánto.
- La medida, entendida como procedimiento geométrico y cronométrico. Desde-hasta.
Dichos procedimientos actúan en virtud del número como instrumento (concepto capaz de incluir lo finito en su concreción y lo infinito en su proyección) y se utilizan en este proyecto con la intención de plantear, precisamente, la existencia de ese infinito en la medida que existe la posibilidad de establecer limites. Lo ilimitado, el todo. La parte, fracción que se establece mediante el principio y el fin.
Por último, es necesario articular una mecánica sobre la que apoyar la intervención de una voluntad generadora como es la que está detrás de las intenciones de “Radix”.
Para ello va a contar con los siguientes mecanismos:
- La simplificación, como clave que garantiza su perdurabilidad.
- El replicado, como clave que permite su multiplicación.
- El encadenamiento, como clave que facilita su crecimiento exponencial.
- La inercia, como clave que permite su autopropulsión.
- La versatilidad, como clave que le atribuye apertura.
- La convención, como clave que posibilita su estabilidad.
- El protocolo, como clave que le otorga rigor.
Una vez perfilados los fundamentos de este proyecto, en los siguientes apartados se describe el cuerpo fundamental del mismo utilizando como referentes-guía los elementos que pueden considerarse coordenadas fundamentales de su planteamiento.
EL SUJETO. LAS COORDENADAS DE LA CONCIENCIA
El sujeto es el alimento de este proyecto. El individuo y el mapa de relaciones que se extiende a su alrededor fruto de su recíproca interacción y que se yuxtapone a su vez con otros individuos y sus correspondientes patrimonios sociales, componen el tejido capaz de transformar el ideario de un proyecto en realidad. Los individuos y las sociedades son capaces de generar la fuerza, el vigor, la virtud que hace posible el obrar, pero requieren ser activados. El sujeto es el elemento que puede dotar de sentido y de espíritu, pero necesita que algo lo transforme en generador de energía. Es el único capaz de crear, de expandir con su conocimiento los limites dentro de los que se mueve, pero requiere que algo convierta esa capacidad en motivo.
Por eso su papel en este proyecto y en la Obra que de él se derive no es otro que el de carburante, el de fuente potencialmente capaz de hacer de algo otra cosa diferente. Sus atribuciones para convertirse en causa transformadora le hacen ser, en definitiva, el propulsor que la potencia necesita para lograr que lo inerte deje de serlo.
Ahora bien, se trata de un elemento versátil en su presentación, que puede encarnarse de múltiples modos. Admite tantas identidades como “elementos sujeto” se consideren a sí mismos “sujeto” y se reúne en formas diversas de agrupamiento.
No obstante, en “Radix” se opta por una doble categorización: la singular propia de la “individualidad” y la plural consustancial a la “colectividad”.
Ambas formas son potencialmente capaces de generar energía, las dos cuentan con la atribución que para ser carburadas se requiere, tanto el individuo como el grupo tienen el componente susceptible de ser activado: tienen “conciencia” de ser lo que son.
Pues bien, ese es el sentido aquí dado al sujeto y de él se desprende la misión que se le encomienda. Cada sujeto, sea con la “conciencia de yo” o con la “conciencia de nosotros”, forma parte de este proyecto asumiendo las tareas de producción y promoción del mismo.
El aspecto capital de esas tareas es la creación de una inercia que posibilite, al finalizar el lapso dado a “Radix”, la implantación de las condiciones mínimas necesarias para que la Obra comience a crecer y evolucione hasta donde a ella le sea posible.
Esta tendencia se concreta gracias a las siguientes cuestiones
1. En lo relativo a esta coordenada, el proyecto comienza en el momento en que un sujeto con “conciencia de yo” se identifica con el sentido del mismo y continúa hasta que otros 999 sujetos con esa misma conciencia, se agrupan en torno a una “conciencia de nosotros”. De este modo se confiere al elemento sujeto la atribución de ser singular y plural al mismo tiempo.
Esta “conciencia de nosotros” que inicialmente puede ser percibida como una pluralización limitada, adquirirá su verdadera dimensión en el momento en el que la misma trascienda de un número convencional de miembros a un elenco no limitado de individuos, pero esa ya es una cuestión propia de la Obra y no del proyecto. El proyecto en este sentido debe garantizar condiciones, sin atribuirse características o intenciones que no le son propias. Por eso “Radix” se apoya en una base social determinada, dejando que la verdadera entidad de esta coordenada, como en todas las demás, se alcance a través de su consecuencia.
2. Esta base social compuesta por 1.000 individuos se atribuye a sí misma la potestad de promover y producir este proyecto. Para ello, este grupo asume el sufragio de los gastos que conlleva la puesta en marcha del mismo entendiendo que esa financiación se reparte de manera equivalente entre todos y cada uno de los formantes de esa base social por lo que cada miembro costea 1/ 1.000 parte del presupuesto del proyecto, desestimándose cualquier otra participación en el coste, sea mayor o menor.
El capital de partida que requiere la infraestructura de este proyecto es de 10.000.000 de pesetas, lo que supone una participación económica de cada individuo de 10.000 pesetas.
3. Se entiende que el planteamiento de “Radix” no tiene ánimo de lucro y por lo tanto renuncia a cualquier beneficio pecuniario o rendimiento económico. Por ello, todos los individuos agrupados como base social aceptan que su participación asume esta renuncia e igualmente aceptan que la parte proporcional con la que cooperan en la financiación del mismo desestima la propiedad o copropiedad del patrimonio material o intelectual generado por el proyecto o el usufructo del mismo.
La propiedad de cualquier resultado, material o intelectual, generado por este proyecto se considera desde el momento en que el mismo comienza con fecha 1 de enero de 2001, automáticamente donada a la humanidad en su conjunto, únicamente representada por la totalidad de los miembros pasados, presentes y futuros del género humano.
4. La promoción de “Radix” supone ponerlo en marcha con la intención de procurar el logro de las condiciones que permitirán el crecimiento de la Obra. Esto conlleva la iniciativa de su propuesta y la difusión de la misma. La redacción de este documento es el primer paso al que le sigue de inmediato el traslado de su contenido a los individuos con los que componer la base social autoimpuesta por el propio planteamiento del proyecto.
En este sentido la dinámica seguida para determinar qué individuos van a formar parte de ese grupo inicial y los criterios utilizados para ello no se limitan de ninguna manera concreta. Por tanto, ser sujeto sólo requiere de la condición de querer serlo, asumiendo lo que eso supone y reflejando dicha asunción en el “Protocolo nš 1”.
Dado el número que define la participación social en el proyecto, el único límite lo sitúa la cantidad de sujetos promotores. Estos 1.000 promotores surgirán como consecuencia de las 1.000 primeras implicaciones explícitas que se produzcan a partir de la primera difusión que se haga de este documento como reflejo del sentido del proyecto “Radix”.
Lo dicho en este punto es el esquema a tener en cuenta al plantear la consideración que en la Obra va a tener el sujeto. Quiere esto decir que la mecánica seguida a lo largo del período en el que el proyecto se desarrolla establece un modelo, en lo referente a funciones y dinámicas de articulación de dicho sujeto, que debe reproducirse de forma literal como pauta estable en la Obra.
Cosa bien distinta son cuantas cuestiones afecten al sujeto individual o colectivo y no estén predeterminadas en el proyecto como partes vertebradoras de la Obra y sean susceptibles de la más extrema de las plasticidades. Precisamente ahí es donde se encuentra la capacidad potencial de la Obra como generadora de energía.
5. La “inercia” está dentro de las condiciones que este proyecto considera debe producir para hacer posible la creación de su Obra-consecuencia.
“Radix” incluye mecanismos que viabilicen su desarrollo.
Uno de ellos se apoya en una nueva concepción del “sujeto con conciencia de nosotros”.
Esta conciencia grupal está caracterizada por desempeñar una función de interés público organizada. Es decir, se habla en este caso de mecanismos articulados por un “sujeto nosotros con conciencia institucional”.
Este sujeto se contempla en el proyecto al margen de cualquier actividad relacionada con la producción y promoción del mismo y se adhiere a él con la intención de articular su seguimiento y para ofrecer un soporte suficiente en el que apoyar los primeros pasos del crecimiento de la Obra.
Ahora bien, se hace necesaria una aclaración.
Esta aclaración se refiere a que el papel de organismos e instituciones en la Obra propiamente dicha no se circunscribe al que desempeñan en el proyecto sino que dicho papel suma a la ya mencionada labor de inercia otros aspectos relevantes que se explicitan a continuación.
Ese papel va a verse enriquecido con aspectos relacionados con la gestión, organización y planificación de cuestiones infraestructurales concretos como:
- El organismo o institución adherido a la Obra como parte de ella asume su condición de “sujeto con conciencia de nosotros institucional” en el sentido antes señalado.
- Como tal, hace suyo el papel que le corresponde y adquiere los compromisos y atribuciones que a continuación se detallan, dejando constancia de ello en el “Protocolo nš 2”.
- Compromisos:
Primero: ser depositario de los testigos de la Obra concretados en los denominados “Unidad Volumétrica” y “Manifiesto Conceptual” y de los cuales se habla en el capítulo dedicado al Elemento Objeto, durante el plazo establecido para ello y actuar durante ese tiempo como garante de su custodia y conservación articulando las medidas directas o indirectas que fuesen necesarias.
El valor económico en el que basar una póliza que asegure la restauración de daños totales o parciales que cualquier contingencia pudiera provocar en dichos objetos, estará determinada por la cuantía de los mismos según el mercado, utilizando como referentes de esa valoración las fichas técnicas descriptivas de la “Unidad Volumétrica” y los soportes que se estén utilizando para el “Manifiesto conceptual” respectivamente.
Segundo: garantizar un transporte idóneo de esos mismos objetos desde el organismo o institución que le transfiere el depósito. En el primer caso, el transporte se efectuará desde el lugar en el que ambos objetos estén guardados.
Los gastos ocasionados por dicho transporte serán costeados por el organismo o institución que va a asumir el depósito.
Tercero: ubicar ambos objetos-testigo en un lugar público que facilite la máxima accesibilidad posible a ellos y a la vez garantice su adecuado mantenimiento aplicando para ello los criterios y medidas que cada organismo o institución considere oportunas en cada momento y considerando como único límite en este sentido el que al finalizar el período de depósito ambos objetos deben estar en condiciones tan satisfactorias, al menos, como en el momento de su recepción.
Cuarto: coordinar el procedimiento a seguir para formalizar la sucesión de la depositaría de los objetos-testigo y lo que representan.
Esto supone que el organismo o institución interesado en asumir el siguiente depósito formulará su petición mediante el “Protocolo nš 3”, que será remitido al organismo o institución depositario en ese momento para formalizar de ese modo su solicitud.
El organismo o institución que ejerce el depósito dará respuesta mediante los “Protocolos nš 4 y 5”. La respuesta será siempre afirmativa salvo en el caso de haberse formalizado el siguiente depósito con otro organismo o institución que la haya solicitado antes.
En este caso, es decir, en el que se refiere a la recepción de más de una solicitud, la formalización del siguiente depósito siempre se llevará a cabo por riguroso orden de solicitud. En cualquier caso, el organismo o institución depositaria en ese momento dará contestación explícita a todos los solicitantes informando de qué organismo o institución ejercerá el nueva depósito y qué otros la han solicitado, especificando sus respectivas fechas de solicitud.
Este orden, de ser aceptado por los interesados, establecerá qué organismo o institución asumirá con posterioridad el depósito y en qué año, cuestión que deberá reflejarse igualmente mediante los “Protocolos nš 2 y 6” entre los organismos o instituciones implicados. De producirse en esta situación alguna renuncia, el organismo o institución situado a continuación del renunciante será quien ocupe su lugar. De no existir ninguno, la dinámica continuará con quienes incorporen su nueva solicitud al último organismo o institución que esté ejerciendo el depósito.
De no existir solicitud formalizada para el siguiente depósito al final del periodo establecido para el ejercicio del que tiene lugar en ese momento, se entiende que el traspaso de la misma no será posible. En este caso se actuará según se describe en el punto 5 del capítulo dedicado al elemento espacio.
Quinto: efectuar la entrega y recepción de los objetos-testigo siguiendo la dinámica establecida al efecto y cumplimentar el “Protocolo nš 7”.
Sexto: elaborar, al finalizar el período de depositaría establecido, una memoria en la que se recojan cuantas incidencias, circunstancias, hechos o acciones reseñables hayan tenido lugar en ese tiempo y poner la misma a disposición de quien quisiera conocerla.
Séptimo: participar en tareas de seguimiento del proyecto y de la Obra, siguiendo la dinámica y asumiendo las funciones que se describen en el punto 6 de este mismo capítulo.
- Atribuciones:
Primera: organizar cuantas acciones considere oportunas en torno a los fundamentos básicos de la Obra o cualquiera de sus elementos constitutivos.
Segunda: disponer de los objetos-testigo de los que es depositario sin más limite que el asumido en sus compromisos durante el periodo establecido.
Tercera: realizar la difusión que entienda conveniente de su condición de organismo o institución coformante de la Obra y del depósito de sus objetos-testigo.
Cuarta: ubicar los objetos-testigo en el recinto o recintos que considere idóneos para satisfacer sus compromisos en este sentido y hacerlo, en lo referente a la “Unidad Volumétrica”, con la disposición estructural física que el propio organismo o institución decida.
Quinta: realizar una réplica de ambos objetos-testigo considerando que la misma otorga la facultad de reiniciar un proceso equivalente al descrito en este proyecto y que se esquematiza del siguiente modo:
- El organismo o institución depositaria está capacitada, si así lo decide, para reproducir los objetos-testigo entendiendo que lo hace siguiendo fielmente las características propias de los mismos.
- La financiación de dicha reproducción se costea con la participación equivalente de un número de personas no menor a 1.000, entendiendo que la misma se articula mediante la mecánica que el propio organismo o institución establezca y que en ningún caso atribuye propiedad alguna sobre la parte o el todo de los objetos-testigo o su usufructo. Si el resultado de la financiación no llegase a concretarse en las réplicas de los objetos-testigo, el organismo o institución estaría facultado para destinar dichos fondos al fin que estime conveniente, teniendo como únicas limitaciones la de dedicarlo a menesteres de interés público y la de difundir tanto la cuantía de esos fondos como su destino.
- Las réplicas de los objetos-testigo serán denominadas objetos-testimonio. El hecho de realizar dichas reproducciones confiere al organismo o institución promotora el derecho a ser depositaria de las mismas hasta el momento en que otro organismo o institución solicitase su itinerancia para asumir su depositaría. En este caso, el organismo o entidad solicitante acreditará no haber sido depositario anterior de ningún otro objeto-testigo. A partir de ese momento, los objetos-testimonio pasarían a ser nuevos-objetos testigo y a abrir nuevas vías de desarrollo de la Obra.
6. El seguimiento de este proyecto, una vez realizada su primera difusión, se dota de una comisión creada al efecto y que se denomina “Comité de seguimiento”.
Su función es la de ser garante del espíritu y fundamentos del proyecto y la de ayudar a su afianzamiento en virtud de sus intenciones. La relación de miembros de este comité está determinada por los sujetos institucionales u organizaciones sociales implicadas en la fase inmediatamente posterior a la finalización del proyecto ya que serán representantes acreditados de las mismas quienes determinen su configuración nominal. El procedimiento establece que esos miembros son representantes acreditados de las tres primeras instituciones adheridas al proyecto a los cuales se les atribuye la posibilidad de incorporar por libre elección otro representante con lo que dicho comité se compone por un mínimo de 3 miembros y un máximo de 6.
Su funcionamiento, organización, criterios y cuantos aspectos tienen que ver con la dinámica de actuación que le caracterice, se determinan por los componentes de dicho comité de seguimiento con la única limitación de que cualquier acuerdo o decisión que adopte lo será única y exclusivamente por consenso.
Este comité comienza a desarrollar sus funciones en el momento en que al quedar oficialmente adheridas esas tres primeras instituciones u organismos, las mismas asumen su compromiso y determinan la identidad de su representante acreditado.
Esta dinámica sirve de base para la constitución y funcionamiento de los consecutivos “Comités de seguimiento” que se organicen, una vez finalizado el proyecto, para supervisar la evolución de la Obra.
Cuando esa situación sea un hecho, el primer “Comité de seguimiento” de la Obra lo compondrán los representantes acreditados del organismo o institución donde los objetos-testigo van a depositarse en segundo, tercer y cuarto lugar. El segundo estará constituido por los representantes acreditados de los organismos o instituciones depositarias el periodo, es decir el primer depositario, y los que lo serán en tercer y cuarto lugar. El tercer comité se formará mediante la participación de los representantes del primer y segundo depositario más el del cuarto, estableciéndose con esta última configuración la que determina el modelo a seguir en la constitución de los siguientes comités. Es decir, a partir de ese momento, cada “Comité de seguimiento” lo formarán los representantes acreditados de los dos organismos o instituciones que han sido depositarios antes del que lo es en periodo en vigencia más el que lo será en el periodo siguiente a éste. En todos los casos, los representantes acreditados tendrán la potestad de elegir a una persona con la que completar o sustituir, si así lo estiman conveniente, su representatividad en el comité, entendiéndose que el papel de la elegida al aceptarlo, confiere el mismo rango que tiene quien la elige y se rige por los mismos mecanismos y funciones. Del mismo modo que el representante puede elegir a esta persona sin limitación alguna, ésta no tiene asociado más límite que el de ser elegido. En las situaciones en las que pudiera no conocerse el organismo o institución en la que vayan a depositarse los objetos-testigo, el “Comité de seguimiento” se constituiría solamente con los representantes acreditados de los dos depositarios anteriores, si bien en este caso se considerará necesario complementar su tarea con la incorporación obligada de sendas personas elegidas por ellos.
De darse la circunstancia de una interrupción en el proceso de entrega y aceptación de la depositaría, el “Comité de seguimiento” constituido en ese momento, más el representante acreditado del organismo o institución que ha ostentado la última depositaría y quien éste pudiera elegir, será quien asuma las funciones atribuidas a este órgano ejerciéndolas hasta el momento en que la dinámica pueda volverse a reiniciar o termine el tiempo potencial de crecimiento que “Radix” da a su Obra-consecuencia y a los objetos-testigo que la representan.
Queda claro que la principal misión de todos y cada uno de los “Comités de seguimiento” es velar por el mantenimiento de la dinámica establecida y la consideración de su talante, interviniendo, por iniciativa propia o por indicación de cualquier sujeto que así lo requiriese, con la autoridad que le atribuye su papel.
De este modo se recoge el sentido que el elemento sujeto tiene en este proyecto y que parte de la idea de que cualquier individuo y cualquier colectividad tiene capacidad creadora. Es, quizá, la conciencia de serlo lo que le permitirá dar vida a algo, es la consideración del sujeto como nutriente, como combustible, lo que seguramente le confiere la cualidad de virtuoso, dispuesto y hábil para crear... pero, en cualquier caso, es una capacidad universal.
Y si esto es así en lo concerniente al sentido del proyecto, ¿qué diferencia existe en este sentido cuando se habla del elemento sujeto en la Obra? Parece evidente que ninguna. Igualmente, la concreción de este proyecto en su conclusión, es decir en la Obra, asume como fundamento determinante que el sujeto coformante de la misma es cualquier individuo o colectivo (institucional o no) que establece con ella un vínculo, cualquier conciencia que, aún en el grado mínimo, determina que forma parte de ella al asimilarse como alimento de la misma.
Ahora bien, ¿qué supone tomar conciencia? Definir lo que supone “ conciencia” sería tanto como querer decir dónde comienza y dónde termina la capacidad autoidentificativa de un sujeto, significa delimitar el propio “ser”.
Es complejo determinar dónde comienza y dónde termina la capacidad de reconocer la esencia más intima del individuo o del grupo, pero parece que la “no conciencia” puede aparecer en el momento en el que el “yo” o el “nosotros” no alcanzan a diferenciarse del “no yo” o del “no nosotros”.
A partir de ahí, aun queda la duda, pero desde "”Radix” se considera que incluso una mirada vacía es en sí misma un acto concienzudo (quien sabe si no más sublime que los análisis elaborados y profundos que puedan hacerse sobre esa misma mirada) si los ojos que la emiten le otorgan la cualidad de no ser “otra”, de ser “esa” mirada vacía, de ser un modo subjetivo de ver que le confiere a quien así mira la posibilidad de considerarse ante un exterior quizá mas vacío que su mirada.
EL CONCEPTO. LAS COORDENADAS DE LA INTELIGENCIA
Las ideas están ahí, pero no son tales hasta que el entendimiento las concibe. ¿Qué son hasta entonces? ¿Nada? ¿Todo? ¿Algo?... ¿Puede algo “estar” sin” ser”? Si su “ser” les viene concedido cuando son comprendidas ¿En qué lugar se produce esa confluencia? ¿Cuál es ese punto en el que no cabe la medida? ¿Cómo se denomina ese rincón infinito que todo lo acoge?... “Radix” le llama concepto.
El concepto en este proyecto es precisamente eso: el elemento en el que se inicia el estallido de la inteligencia, lo que hace que el acto intelectual sea asequible al sujeto, el detonante capaz de hacer que el combustible se active y con su combustión produzca la potencia, la energía. No es posible tal resultado sin un ejercicio activador, no es posible que un episodio cognoscitivo de la razón encarne su potencia en un ser con conciencia sin la mediación del concepto. El pensamiento como acto no es posible sin sujeto pensante, pero tampoco le es posible al sujeto ejercer esa facultad sin la presencia del concepto.
Esa misma necesidad tiene este proyecto. “Radix” requiere, como idea concebida por el entendimiento, localizar ese punto concreto en el que confluyen las coordenadas intelectuales y en el que cristaliza el alma de la razón. Pero ¿qué ocupa ese punto? ¿Un concepto? ¿El concepto? ¿La totalidad de conceptos?... ¿Quizá una nómina abierta que como edificio desordenado y confuso recoge en su caos de babel conceptual la esencia de lo genuino? El todo, como entidad completa, es el resultado del agregado de sus partes y de las relaciones que entre ellas se establecen. En esa concepción hay que entender que este proyecto encuentra respuesta a la cuestión.
El todo conceptual solamente es posible en un abrazo capaz de abarcar a todos y cada uno de los conceptos y a todas y cada una de las relaciones establecidas entre ellos. Por eso este proyecto se suma a la búsqueda del néctar de la inteligencia mediante la creación de una maraña de conceptos identificados y definidos de alguna manera factible. Esta propuesta entiende que la materialización del concepto, ente virtual creada por el sujeto para construir su conciencia, es posible gracias al ente perceptible que es el objeto.
Se puede decir, por tanto, que del mismo modo que una llama es la fusión de lo que puede arder y de lo que es capaz de prenderlo, el objeto simboliza la combustión y asume la representación del vínculo que se establece entre sujeto y concepto. En él esas realidades tácita y sensible confluyen y forman un cuerpo único.
Cuestión distinta sería hablar de las cualidades físicas que identifican y caracterizan cada objeto. Hablar de las magnitudes con las que se puede delimitar su corporeidad es algo que conviene hacer en el terreno propio de las coordenadas de la materia. Ahora procede insistir en aspectos relativos al concepto.
Porque, conceptualmente ¿qué criterio puede utilizarse para aglutinar el cúmulo de intenciones que este proyecto contiene en torno a sí? ¿Mediante que núcleo ideológico puede eso lograrse?
Posiblemente la respuesta no pueda concretarse de ninguna manera y del mismo modo que el elemento sujeto hay que constituirlo con la afluencia y participación de individuos y colectivos, con éste habrá que hacer lo propio y confiar en que la definición de “Radix” se obtendrá gracias a la construcción libre de conceptos y relaciones. Entonces, ¿por dónde empezar? Puede que una manera acorde a las intenciones del proyecto sea la de abrir un vía, iniciar, como un poco antes se insinuaba, una nomina abierta que ejerza de notario conceptual, que dé fe de las sucesivas explosiones del intelecto y las sustantivice en objetos como son, por ejemplo, “las palabras”.
Una de esas palabras, la que identifica este proyecto, se suma desde este momento a la relación conceptual que completarán cuantas otras palabras verbalizadas, escritas, gesticuladas o celosamente silenciadas asuman su papel de detonadoras y se manifiesten objetualmente como tales. No debe interpretarse esto como que “Radix” considera que los conceptos solamente son materializables mediante las palabras. Evidentemente resultaría de un reduccionismo absurdo asociar esa facultad a un determinado código lingüístico. Sin embargo y aunque un concepto puede no materializarse exclusivamente con imágenes apoyadas en grupos coherentes de fonemas, grafemas o gestos, se opta aquí por esta forma de materialización y se confiere a la palabra la calidad de objeto con magnitud corpórea propia.
Ya se cuenta entonces con algo facultado para condensar la esencia conceptual del proyecto. De este modo, “Radix” se autoproporciona “la palabra” para ello. Y aún cuando se trata de un hecho que supera la magnitud propia de este elemento, es necesario adelantar los acontecimientos por los cuales eso es posible y anticipar una de las vías de desarrollo del proyecto y posterior crecimiento de la Obra.
Ese tránsito desde el concepto hasta el objeto, hasta la palabra como una de sus posibles manifestaciones, se articula desde este ideario en base a las siguientes consideraciones.
1. Como ya se ha constatado líneas antes, a partir de este momento, el término que identifica este proyecto se incorpora como un concepto-palabra en la que se resume una de las interpretaciones de los fundamentos del mismo. “Radix” trasciende del plano semántico, de ser una palabra con significado, al plano puramente conceptual, a ser una palabra significativa.
Coinciden así el “ser conceptual” y el “ser objetual” gracias a la materialización que un “sujeto” logra a través de la palabra. Realidad inferida y realidad sensible como un todo-consecuencia de la acción cognoscitiva de un individuo.
2. Es necesario contar con una relación conceptual inicial que permita crear una base ideológica amplia. Para ello, la configuración de dicha relación se va a apoyar en el grupo de sujetos coformantes del proyecto. A partir de esos 1.000 sujetos, se compondrá un elenco de ideas de partida que tiene la finalidad de recoger las 1.000 primeras formas de entender “Radix”.
Este es el sustrato conceptual primitivo, objetivo del proyecto y punto de arranque de ese mismo elemento en la Obra.
3. Para su elaboración, la dinámica a seguir supone que cada sujeto con “conciencia de yo” partícipe de la base social de promoción y producción del proyecto, focalizará su interpretación ideológica en un concepto-palabra que dejará transcrito en el protocolo que formaliza su participación en el mismo.
La elección de dicho concepto-palabra no tendrá condicionante alguno salvo aquel que le impone su corporeidad como término único.
4. Este cúmulo de palabras dará lugar a un acta conceptual en la que los términos quedarán recogidos en una relación que se elaborará una vez concretada la participación de los 1.000 individuos que forman la base social inicial, determinando un espectro conceptual de partida que debe entenderse como abierto por definición.
El orden de los términos recogidos se establecerá conforme cada individuo formalice su vinculación.
Se entiende igualmente que una palabra tiene sentido propio incluso aunque presente bajo la misma apariencia formal que otra. Es decir, que si una palabra-concepto es utilizada por más de un individuo para definir su vinculación, ésta aparecerá referida tantas veces como se utilice.
5. Con dicha relación se crearán uno o varios soportes que permitan la percepción de su contenido y en el que quedarán recogidos la totalidad de conceptos-palabra iniciales. Dichos soportes serán susceptibles de uso para recoger cuantos otros puedan quedar constatados por los procedimientos que se puedan establecer para ello en el momento en el que, finalizado el proyecto, comience su andadura la Obra. Se entiende que cualquier vínculo que se establezca entre la Obra y el sujeto, ya sea el más primitivo o el más sofisticado, acreditaría a éste a dejar constancia, si así lo quiere, de su interpretación, la cual ocupará el orden que le confiera el momento en el que se realiza esa vinculación.
6. Esta relación, que desde este momento pasa a denominarse “Manifiesto Conceptual”, renuncia a la pretensión de recoger la totalidad de concreciones ideológicas subjetivas posibles, pero se atribuye carácter testimonial y simbólico en base a su ilimitada capacidad receptiva.
Queda de este modo descrito el fundamento dado en “Radix” a la coordenada intelectual y que se resume en que todo concepto “ es” . Que es el sujeto quien tiene la potestad de transferir esa cualidad a todo lo demás. Es la atribución que realiza mediante la conceptualización la que les hace a objeto, acción, espacio y tiempo “ser”. Es él, el sujeto, quien confiere entidad a las cosas cuando, tras ejercer su entendimiento, traslada su razón a la realidad.
Otras cosa es si el “ser” conlleva el “ser de verdad”. Pero poco puede hacer en este sentido el concepto ya que él no se equivoca nunca. Se puede confundir la conceptualización o puede hacerse un erróneo uso de ella, pero eso no es problema del concepto. Éste, al carecer de conciencia, es ajeno a las vicisitudes por las que sí tiene que pasar el sujeto.
Pero al margen de ese dilema, la pretensión de esta coordenada intelectual, que no es diferente de la anterior o las posteriores, es buscar una salida posible a la limitación conceptual. Y nuevamente “Radix” opta por el acopio imposible de todo lo posible precisamente para encontrar en cada parte la esencia de lo absoluto. Hace de reclamo de todos los conceptos e inicia, con la recogida de algunos de ellos en su manifiesto, otro nuevo itinerario hacia ese fracaso final que espera construirse a base de minúsculos éxitos intermedios.
EL OBJETO. LAS COORDENADAS DE LA MATERIA
El objeto es la representación del sentido y el propósito de este proyecto. Su función es testimonial y, por lo tanto, supone concretar sus fundamentos en un ente corpóreo capaz de recogerlos en su integridad.
En otras palabras y retomando el símil utilizado hasta ahora: del mismo modo que una llama es el resultado de la ignición, del encendido de lo combustible como consecuencia de la intervención de aquello que lo hace reaccionar, igual que la combustión es el testimonio de esa fusión, el objeto es el resultado de la confluencia de sujeto y concepto.
Para ejercer ese papel posiblemente existan múltiples configuraciones, diversidad de dimensiones, materiales y planteamientos formales. En “Radix” se opta por una versión del objeto con dos corporeidades diferentes.
La primera corporeidad aporta el componente objetual conservador, estático y firme.
La segunda ofrece la sustancia que fluye y progresa, dinámica y moldeable, versátil.
Lo sólido representado en el mineral. Lo etéreo simbolizado en la palabra.
Este primer cuerpo-objeto, al que a partir de este momento “Radix” denomina “ Unidad Volumétrica”, se presenta como un todo en el que confluyen como partes conformantes 1.000 elementos de idéntica estructura formal. El tamaño de cada parte guarda una proporción de 1 a 1.000, con unas dimensiones en cada una de 10x10x10 cm., lo que le confiere al cuerpo total de la unidad en su estado más compacto un volumen de 1 metro cúbico.
Su constitución se apoya en dos materiales: el cristal óptico y el alabastro. Con ambos se confeccionan la totalidad de las partes con una distribución que supone que 500 de ellas se realizan en cristal óptico y 500 en alabastro. En ambos casos se entiende que su estructura es maciza. De un modo mas concreto, las características de los dos tipos de materiales son las descritas en sus respectivas fichas técnicas.
En cuanto a la estructura del objeto cabe señalar que la misma solamente está determinada por el número de unidades que lo constituyen y la forma, tamaño y características técnicas de los materiales empleados. Es decir, su estructura como objeto no es rígida y por lo tanto es susceptible de multiplicidad de lecturas e interpretaciones. No obstante, este proyecto se plantea como estructura de partida la que supone configurar un objeto concentrado en su máxima densidad como volumen, adquiriendo un tamaño de 1x1x1 metros y distribuyendo sus partes de modo que las mismas queden dispuestas alternativamente de tal manera que el cubo de uno de los materiales siempre esta rodeado en sus caras por cubos del otro, estando en contacto con los cubos de su mismo material solamente en sus aristas. Esta descripción tiene su excepción en todas aquellas caras que por estar proyectadas hacia el exterior del objeto no guardan contacto, salvo en la cara base, con ningún otro volumen
Una vez descritas las cuestiones relacionadas con las características físicas de la “Unidad Volumétrica”, se hace necesario justificar las decisiones adoptadas considerando las siguientes cuestiones:
1. ¿Por qué el cubo como referente formal?
El cubo, como hexaedro regular, es un paralelepípedo rectangular de seis caras, 12 aristas y 8 vértices cuyas dimensiones son iguales. Es precisamente esa isometría la que le confiere una cualidad constructiva óptima a la hora de considerarlo como parte de un todo que a su vez es elemento potencialmente formante de una entidad formalmente superior, aunque ésta sólo exista en el plano de las ideas.
2. ¿Por qué una estructura fragmentada?
Esa estructura alcanza su máximo grado de solidez cuando se recoge sobre sí misma constituyendo un bloque. Sin embargo es precisamente su fragmentación la que le proporciona la posibilidad de no ser solamente un cuerpo rígido. Sería una estructura inflexible si no fuese susceptible de diversificación y acomodo. Pero precisamente la descomposición del todo en el conjunto de sus partes posibilita esa versatilidad que, además, subraya la idea de que la esencia del objeto-todo está recogida en cada una de sus partes..
3. ¿Por qué esas dimensiones?
En cuanto a sus dimensiones (sobreentendiendo que factores decisivos como los costes y limitaciones técnicas de la producción material, el desplazamiento y transporte del objeto y las propias necesidades que la ubicación del mismo puede generar, han influido en las magnitudes dadas al objeto), el factor determinante es la utilización de la medida convencional objetivada como el trayecto recorrido por una radiación cualquiera durante el tiempo de 1/ 299 792 458 de segundo. Este trayecto es, según los cálculos factibles hoy día, un metro. La proyección de ese metro en las tres dimensiones espaciales es la que genera el metro cúbico como dimensión estándar de partida. La división de dicho metro cúbico en 1.000 porciones iguales es la que condiciona las dimensiones de cada parte en 1 decímetro cúbico.
Otra cuestión es la referida a las dimensiones del objeto resultante de una interpretación de las características susceptibles de cambio en el mismo. En este caso las dimensiones las determinan la estructura que organiza la nueva configuración del objeto.
4. ¿Por qué esos materiales?
Quizá el aspecto con mayor grado de volubilidad argumental sea el que se refiere a los materiales elegidos para dar sustantividad al objeto, pero en cualquier caso y aún existiendo la posibilidad de contar con otros, la selección del cristal óptico y el alabastro obedece a razones concretas que van mas allá de las que puedan tener que ver con limitaciones presupuestarias o técnicas.
En ambos sólidos existe una relación estrecha con la luz.
En un caso basada en la capacidad que tiene para mostrarse transparente a su paso, realzando de ese modo algunas de sus cualidades más interesantes como su alta entropía, el brillo y la limpieza que le capacita como elemento neutral y reposado.
En otro, basada en su condición de cuerpo translúcido, lo que igualmente le confiere unas atribuciones complementarias a las anteriormente destacadas en el cristal óptico y que son el menor orden de su sistema molecular, su aspecto mate y el ofrecimiento de un complejo de blancos y veteados que lo matiza y le confiere temperatura y dinamismo.
Se puede decir, por tanto, que la elección de estos materiales ha considerado no sólo sus características particulares, sino que ha tenido muy en cuenta la interacción con la que funcionan al coincidir como coformantes de un mismo objeto que se convierte en alegoría del binomio caos-orden como fuente germinadora de todo lo potencialmente existente. La unión de las cualidades del alabastro y el cristal óptico en este objeto conlleva entender que el mismo quiere sustancializar el equilibrio, el punto en el que lo ilimitado y lo limitado se armonizan.
Supone atribuirle un carácter totémico al que se le confiere la capacidad figurada de representar la fusión de la estabilidad y la movilidad, de la unidad y la multiplicidad, de la totalidad y la particularidad... de ser un crisol de contrarios.
La conclusión a la que se puede llegar en este punto es que, tanto en el proyecto planteado en este documento como en la Obra que el mismo quiere posibilitar, el objeto asume un función testimonial de especial relevancia ya que el sentido que el mismo tiene en ambos casos es la de ser una representación de la idea de “creación” en su sentido radical.
Pero una cuestión que conviene aclarar para evitar interpretaciones equívocas es la consideración del objeto como algo singular, limitado a una única realidad física. Ciertamente se habla de “objeto” y no de “objetos” y en ese primer término hay que seguir pensando aún cuando éste se llegase a multiplicar y como consecuencia de la réplica de esa sustancia inicial surjan nuevas realidades físicas susceptibles de asumir esa misma función. Ahí esta su faceta fundamental: ser testigo del desarrollo de la obra y alcanzar su verdadero sentido al contribuir a constituir el corpus más extenso y completo posible en el que aglutinar el sentido genuino de la Obra.
La dificultad está en determinar mediante qué dinámica va a posibilitarse el crecimiento de esa realidad física denominada aquí “Unidad Volumétrica”, con qué sistema de complicidades se va a lograr que su entidad limitada de objeto-testigo trascienda a otra que le otorgue la condición de elemento constituyente de la Obra.
Y esto es algo que “Radix” describe a lo largo de este documento al referirse a otras coordenadas.
El segundo cuerpo-objeto con el que la representatividad del ideario de este proyecto se completa, absorbe la simbolización de la fluxibilidad y la plasticidad del cambio. Ese objeto es la palabra.
La palabra tiene corporeidad y magnitudes propias, es una entidad mensurable, es otro modo de dar forma a la realidad que cumple igualmente la principal función que “Radix” atribuye al objeto.
También la palabra es testigo.
Sin embargo, a diferencia del cuerpo-objeto anterior, éste contiene como característica principal su dinamismo.
La palabra surge aquí como consecuencia directa de la interacción del sujeto con “conciencia de yo” y los fundamentos esenciales del proyecto, facilitando que la conceptualización individual surgida de esa vinculación establecida entre ambos cristalice en una forma lingüística.
Pero si bien la entidad de la palabra como objeto no disminuye por el hecho de no quedar constatada de alguna manera, su registro le proporciona a la misma el valor de la perdurabilidad y aumenta su sentido como vehículo de comunicación.
Por eso este proyecto apuesta por aprovechar los beneficios de su posible plasmación en soportes que le confieran a la palabra un valor no efímero para de ese modo lograr una estructura de carácter aditivo. Recoger, sumar y conservar cuantas palabras-objeto se generen a lo largo de su desarrollo creando de ese modo una tendencia coherente con la intención generadora de “Radix”.
En este sentido, ya se ha adelantado la mecánica prevista para este aspecto al hablar del elemento conceptual. La estrecha relación entre palabra y concepto que normalmente se establece en muchas formas de pensamiento hace difícil a veces la diferenciación de las mismas. Sin embargo, está claro que son cosas distintas. Otra cosa es que la materialización de un concepto requiera siempre un objeto, tenga el cuerpo de una palabra o tenga otro cuerpo.
Es por esto por lo que para determinar cómo se articula lo referido a esta cuestión, sirve de referencia el procedimiento descrito en el punto dedicado a las coordenadas de la inteligencia y cuyo resultado concreto es el “Manifiesto conceptual”. No obstante, puede recordarse como fundamental lo siguiente:
1. El uso de la palabra no se limita salvo por el hecho de asociarse a un único término, se base éste en grafemas, ideogramas o cualquier otro código de representación conceptual.
2. La compilación de las mismas en el proyecto se establece según el orden de formalización de la vinculación de cada individuo al mismo.
En la Obra, el orden se establecerá por la propia plasmación de la palabra en los soportes existentes a tal efecto, añadiéndose cada una a continuación de la anterior.
3. Aunque inicialmente la relación se configura con 1.000 palabras, una vez finalizado el proyecto cada sujeto tendrá la potestad de plasmar en esa relación inicial un número no limitado de palabras.
4. Los soportes sobre los que dejar constancia de las palabras podrán ser tan variables como en cada situación se considere oportuno por el organismo o institución depositaria del “Manifiesto Conceptual”. En cualquier caso, siempre facilitarán la ordenación de las mismas por decantación y un acceso adecuado a cualquier individuo que quiera hacerlo.
5. Igualmente, se considera no limitable la utilización de cualquier tipografía o cuantos aspectos puedan tener que ver con cuestiones formales.
LA ACCIÓN. LAS COORDENADAS DE LA FUNCION
Hasta ahora se viene asociando el sujeto al combustible que el proyecto necesita para alimentarse. Al concepto se le identifica con el estímulo que lo activa. El objeto representa la combustión, la fusión de los elementos anteriores. ¿Qué es, entonces, el elemento que “Radix” denomina la acción?
Como ya se insinuaba anteriormente, una llama es el testimonio de esa combustión, pero no es solamente eso. Como corporeidad de una reacción, también conlleva simultáneamente el desprendimiento de una energía. Pues bien, este ideario entiende que dicha energía se simboliza a través de este elemento, atribuyendo al mismo la condición implícita de la funcionalidad.
La energía conlleva la potencia, la fuerza, el vigor, la “capacidad para”. La energía “está” por su esencia transformable más allá de su creación o destrucción. Pero la energía “es” en tanto en cuanto tiene la atribución de la finalidad.
La acción es energía precisamente por su condición propositiva. Toda acción tiene una función. No existe la acción sin razón de “ser para”. El acto puede regirse por la voluntad, pero no es ésta la que le confiere intención. El ejercicio volitivo admite o rehuye el sentido de esa intención, dirige el propósito, pero no lo atribuye. Por eso es posible un acto sin voluntad pero con finalidad. Eso es lo que hace posible que, al margen del albedrío, todo lo acontecible tenga una función última. Cosa distinta es desentrañarla desde el propio entendimiento y lejos de la intención de “Radix” está el pretenderlo. Sin embargo si que tiene gran importancia dejar constancia de esta premisa según la cual la acción es energía en la medida que pretende lograr algo, sea con la conciencia del motivo o desde la reacción más refleja.
Dicho esto, cuestión aparte es determinar a través de que canales fluye esa energía y mediante que concreciones la misma se manifiesta. La llama lo hace, por ejemplo, con la luz o el calor. ¿Cómo lo hace la acción?
Cabe formular alguna otra pregunta como preámbulo de la respuesta.
¿Se entiende como una acción la toma de conciencia que un sujeto hace al girarse cuando escucha su nombre tras de sí? ¿Puede decirse que un gesto como señalarse a sí mismo es una acción? ¿Es una acción percibir el propio pulso? ¿Lo es pensar, decir y sentir la idea de “yo”?
¿Plantea “Radix” que esas concreciones son “actos” y, por lo tanto, manifestaciones de energía?
Rotundamente sí. No solamente cada una de esas descripciones se corresponden con una acción, sino que, como conjunto, pueden compartir un propósito unívoco, pueden constituir una unidad funcional. Ahora bien, ¿cuáles son esos canales mediante los que la acción se hace patente?
Plantéese esta cuestión con el apoyo de lo que en este mismo instante ocurre:
“Alguien está leyendo estas líneas. Para ello, al menos, sigue con su mirada el recorrido que marcan las palabras que aquí están escritas. Puede que esté realizando el esfuerzo de descodificar su mensaje. Es posible, incluso, que sienta una emoción, del género que sea, como consecuencia de esta lectura. Mueve sus ojos, procesa con su pensamiento, se conmueve.”
Trasládese este esquema a cualquier acción posible y aplíquese la siguiente cuestión: ¿Existe un acto o conjunto de actos que contenga algún otro canal de manifestación no recogido en la situación anterior? Si la respuesta es negativa habrá que concluir que esos canales de manifestación de la energía que supone una acción son tres: el que se basa en el movimiento, el que se basa en el entendimiento y el que se basa en el sentimiento.
Plasmar este proyecto, concebirlo y apasionarse con él son acciones que requieren respectivamente de energía motora, cognitiva y fisiológico-emocional. “Radix” como proyecto generador de las condiciones que posibiliten la Obra está cargado de acciones diversamente canalizadas que van mucho más allá de las que requiere la concepción y redacción de este ideario.
Toda reacción ante el mismo constituye una acción promovida por él, desde las que suponen adhesión, vínculo, complicidad y complemento, hasta las que lo matizan, cuestionan, desprecian o ningunean. Sólo el desconocimiento respecto de él hace posible la “no acción”. “Radix” determina en su concepción que la indiferencia solamente es posible en la ignorancia. Tan solo la “no conciencia” de algo permite una actitud vegetativa ante ese algo.
Dejando claro, entonces, que aquí la acción supone el ejercicio de una potencia motriz, intelectiva y/o emocional que trasciende hasta la concreción en un hecho motor, cognitivo o afectivo, es necesario que se identifiquen las acciones que como tales se atribuyen estas coordenadas de la función en el proyecto que ocupa este documento.
Estas acciones o grupos de acciones se relacionan fundamentalmente con:
1. La configuración epistemológica y la concreción de esos fundamentos ideológicos en un proyecto, la plasmación del mismo en un soporte documental y la constatación del proceso seguido en una memoria final.
Los actos, tareas, hechos o conductas básicas asociadas a esta cuestión son las siguientes:
- La meditación y reflexión en torno a una idea primigenia y la elaboración mediante su análisis de un constructo teórico.
- La toma de decisiones.
- La ubicación de ese contenido de ideas de un continente articulado y retórico capaz de reflejar el sentido de “Radix” y de facilitar el acceso al mismo.
- La planificación de una secuencia de acontecimientos organizados con los que alcanzar el fin perseguido acorde a la temporalización prevista.
- La recogida de los acontecimientos relevantes ocurridos a lo largo del periodo de vigencia atribuido a “Radix” en un documento que deje constancia de los mismos y describa el proceso seguido.
- La activación apasionada y la disposición hacia el logro.
2. La creación de una base social capaz de producir y promocionar el proyecto desde una concepción de la vinculación al mismo tan diversa como individuos componen el grupo inicial.
Estas acciones se componen de los siguientes actos principales:
- El despliegue de una red de relaciones sociales que facilite la complicidad de 1.000 individuos en la producción y promoción del proyecto considerando las bases ya descritas.
- La articulación de dicha red social para lograr un funcionamiento cohesionado en los aspectos comunes.
- La formalización del protocolo correspondiente.
- La vivencia de un sentido de propulsión.
3. Cuantas acciones derivadas de la actuación autodeterminada y no condicionada por los fundamentos de “Radix” lleve a cabo su elemento sujeto en cualquiera de sus posibles formas de presentación social y cuyo espectro es tan amplio e imprevisible que en este documento no se acota ni con la presentación de una muestra que sirva de ejemplo.
4. La amplificación ideológica que supone la aportación de interpretaciones que los individuos hacen a través de la definición de palabras-concepto.
Queda esto pormenorizado en:
- La elección y constatación del concepto-palabra mediante el sistema previsto.
- La consideración de esta relación como un punto de partida conceptual.
5. La corporeización del sentido del proyecto en objetos-testigo que cumplan con su función de representación tangible del mismo y como patrimonio material de la Obra. Como ya se conoce,”Radix” opta por los denominados “Unidad Volumétrica” y “Manifiesto Conceptual”.
Las actuaciones fundamentales que se desprenden, en relación con el primero, son:
- La atribución de características físicas propias del objeto.
- La plasmación de las mismas en unidades mecanizadas mediante procedimientos técnicos que garanticen el máximo respeto posible a esas características.
- La financiación de su producción sin atribución alguna de propiedad.
- La formalización de su elaboración y la temporalización de su entrega.
- Su transporte, almacenado y custodia en condiciones óptimas hasta su depósito primero.
- La consideración de su papel totémico.
- La consideración de objeto-matriz, como cuerpo principal susceptible de generar otros.
En lo relativo al segundo, completando lo mencionado en el punto anterior, destacan acciones como:
- La atribución de características propias del objeto, fundamentalmente del soporte o soportes que faciliten la acumulación abierta de palabras-concepto.
- La compilación por orden de vinculación de todos los conceptos-palabra aportados por los individuos coformantes.
- La consideración de su papel de registro constatador de la ampliación del ideario de “Radix” tanto durante el tiempo del proyecto como con posterioridad a él.
6. La creación de unas condiciones que garanticen la germinación de las intenciones del proyecto y posibiliten una inercia a su consecuencia.
Esta actuación, asumida en los fundamentos de “Radix”, pero a la vez ajena al mismo, contiene actos como:
- La articulación del “Comité de seguimiento” del proyecto en base a las condiciones ya recogidas en su momento y que regularán igualmente la creación de los sucesivos comités en el seguimiento de la Obra. Este asume las atribuciones para las cuales se crea en el presente y en el futuro.
- El establecimiento de compromisos de adhesión al proyecto “Radix” por parte de organismos e instituciones y el acogimiento por los mismos del espíritu y de los elementos característicos del proyecto en concepto de depósito en las condiciones, con los compromisos y las atribuciones ya recogidas con anterioridad.
- La planificación y concreción protocolaria de dichas adhesiones.
- La previsión y aplicación de mecanismos que garanticen la itinerancia como fundamento del proyecto y razón de ser esencial en la Obra.
- La disposición a sentirse coformantes de la utopía.
Es evidente que el desmenuzamiento hasta aquí realizado no recoge la totalidad de acciones que en torno a “Radix” y su proyección inmediata van a surgir. Tampoco es necesario. Sin embargo es conveniente poner el acento en aquellas que por su relevancia ayudan a situar los puntos esenciales que permiten una lectura global de su sentido.
Son, por decirlo de alguna manera, pequeñas candelas que señalan gracias a la energía que emiten el camino pretendido, ese itinerario elegido por este proyecto para intentar crear con sus efectos las condiciones capaces de generar la obra que aquí se denomina “Obra”.
Esa es la cuestión, procurar propulsión, proyección “hacia”, movimiento.
Tan solo unas líneas más arriba aparece un concepto clave no introducido hasta ahora pero que tiene una importancia capital. También él se refiere a la movilidad y al crecimiento. En él se concreta uno de los fundamentos inexcusables de “Radix”, ese en el que se condensa su acción principal: dar vida, crear movimiento en el sentido de hacer que algo (un cuerpo, una idea, un sentimiento) deje de “estar” donde está para estar en otro sitio (o, incluso, para no estar) y de ese modo hacer posible que el “ser” sea más “ser” o, incluso, genere otros “seres”.
Se habla de la “itinerancia”.
Nuevamente el “estar” y el “ser”, el “ser” y el “estar”.
La itinerancia supone cambiar de lugar y momento. La vida es ambulación, recorrido, trayecto, tránsito... y como tal, necesita de una magnitud que le sitúe en el espacio y de otra que le ubique en el tiempo. Ambas se completan con la magnitud que compone cuanto no es espacio ni tiempo, pero en este momento se habla de ellas como referentes capaces de ofrecer la orientación básica necesaria.
Estoy y soy aquí y ahora. Estamos y somos aquí y ahora. Pero esto es así en función del estoy-estamos/soy-somos en otros parámetros espacio-temporales.
“Radix” se apoya en la dinámica de la itinerancia como fórmula capaz de multiplicar la energía que producirá su Obra-consecuencia. Asume la necesidad de establecer aspectos constantes, firmes y permanentes e incorpora la estabilidad y la conservación como algo consustancial. Pero añade a esa sustancialidad una parte equivalente que se apoya en el progreso y el perfeccionamiento potencial que le confiere una permeabilidad complementaria.
Por eso, si la acción, como la energía, logra su sentido al definir su propósito, si “está y es” simultáneamente en la medida que tiene una función, solamente quedará, como conjunto de acciones conscientes y volitivas que es este proyecto, atribuirle aquella que más le identifica: la de crear las condiciones que posibiliten la génesis y desarrollo de una Obra cuyo sentido está en la producción de acciones de ella derivadas
El sentido de la acción en “Radix” está en generar acciones, en producir energía.
La Obra“es” en tanto que genera acción, en la medida que produce energía.
Y el cambio en las circunstancias en las que surge la acción, produce el cambio de la misma y multiplica su capacidad generadora. Por eso aquí se opta por basar ese cambio en la modificación de elementos fundamentales que pueden ser modificados como consecuencia, precisamente, de la itinerancia. Por eso los aspectos relacionados con las coordenadas espacio-temporales se describen a continuación
EL ESPACIO. LAS COORDENADAS DEL LUGAR
El espacio es el lugar donde se produce la acción o la no-acción, el carburador donde la combustión se efectúa y se libera la energía o donde eso no se produce. En el espacio habita todo, incluida la nada.
Pero en “Radix” solamente se toma en consideración lo que está más aquí de la nada, todo lo que es algo, independientemente de que sea algo manifiesto o algo implícito. De hecho la existencia de entes externos y perceptibles, como este documento o la acción de plasmarlo, y otros internos como conceptualizarlo y organizarlo mentalmente, apunta a que igualmente existen distintas categorías de lo que se denomina “lugar”.
Una podría ser la que se refiere a aquellos “espacios-dimensionables”, que acogen entidades tangibles y perceptibles a través de los sentidos.
Otra la constituirían aquellos lugares conformados por “espacios-espejismo” habitados por entidades virtuales y realidades imaginarias.
Quizá una tercera pueda definirse como la de lo “espacios-inclusivos”. Sería aquella en la que el espacio mental es acogido por el espacio físico, o viceversa, y en la que ambas categorías establecen una relación de influencia recíproca.
En cualquier caso, la noción de “lugar” de la que parte este proyecto requiere la consideración de esas y otras categorías posibles para diferenciar lo que para él sí es determinante: la noción de “ubicación” y la de “ocupación”.
Se plantea aquí si una realidad, material o inmaterial, que está en un determinado sitio adquiere por esa razón la atribución de ocuparlo más allá de lo que le permite sus corporeidad o si el lugar que habita se circunscribe literalmente al que le confiere su ubicación.
El objeto-testimonio denominado “Unidad Volumétrica” puede ubicarse en un espacio y hacerlo incluso con la versatilidad que le proporciona la estructura flexible de sus 1.000 cubos formantes. Lo mismo ocurre con los conceptos que los individuos asocian a “Radix”, se ubican en un determinado lugar de su espacio mental.
Pero ¿corresponde en ambos casos su lugar de ubicación con el espacio que ocupan? Y si no es así, ¿qué determina la diferencia?
¿Un objeto ocupa el espacio que determina su volumen? ¿Su realidad espacial la define la forma que le confiere su estructura dimensional? Si no es así, ¿hasta donde se proyecta la existencia de ese cuerpo en el espacio? ¿Hasta la estancia en la que se le ha colocado? ¿Hasta el edificio que contiene a esa estancia? ¿Hasta el pueblo o ciudad que acoge ese edificio?...
Si extraemos un concepto concreto del entendimiento que lo genera, ¿el vacío resultante es el lugar ocupado por ese concepto? ¿Afectará esa ausencia a otros conceptos? ¿La mente como globalidad no estará ciertamente repercutida?
La cuestión está en los límites de la “espacialidad”. Se habla, en definitiva, de los horizontes que determinan ambos sentidos de la idea de “lugar”. Y los límites, el horizonte, lo pone (ya sea en el volumen o en el concepto) su capacidad mediacional.
Los lugares de ubicación y ocupación coinciden cuando la capacidad de interacción con el supraespacio que lo acoge es nula o la relación establecida es endógena. Por el contrario, la proyección del lugar de ocupación se amplia en relación íntima a la capacidad de interrelación con la que cuenta ese volumen o ese concepto.
Por eso “Radix” parte de la idea de que los límites de un lugar trascienden a parámetros restrictivos y cerrados, estableciéndose éstos de manera dinámica y recíproca: algo ocupa el lugar que ocupa en relación con el espacio con el que interacciona y los límites de su presencialidad se determinan mediante una red viva de conexiones y desconexiones con cuanto existe a su alrededor.
Y si, efectivamente, la presencia ocupacional de algo viene determinada por el contexto y la evolución de éste, la visión con la que este proyecto va a articular esta coordenada necesariamente deberá contar con ello y tendrá que concretar en qué medida y mediante qué planteamientos operativos va a hacerlo.
La apuesta en este sentido ya se ha anticipado: la itinerancia. Ahora es momento de especificar cómo se articula.
En una itinerancia los lugares van cambiando y de ese modo cambian potencialmente también el resto de los elementos formantes de la trama de “Radix”. Se enriquece el elemento sujeto, se multiplican los conceptos, se difunde el objeto, se diversifican las acciones y se amplia su pervivencia.
Pero la itinerancia por sí sola no garantiza nada más que la ubicación diversa. La ocupación de cualquier espacio hasta sus extremos por parte de la Obra es algo que depende de su capacidad generadora de energía. Es su capacidad propulsora y potencia consustancial lo que va a permitirle ocupar realmente lugares físicos y mentales. Y eso es algo que tendrá en mayor o menor medida, o no tendrá, al margen de las pretensiones del propio proyecto.
De cualquier modo existen algunas consideraciones propiamente espaciales que “Radix” se autoimpone como criterios para su viabilización. Son los siguientes:
1. El espacio, los lugares coformantes de la Obra (previstos y no previstos por el proyecto), son el resultado de la suma de todos los lugares físicos o mentales en los que se establece un vínculo con la misma a lo largo de su trayectoria vital.
2. Existe un concepto de lugar más restringido que viene determinado por aquél que un organismo o institución establece para la ubicación de los objetos-testigo de los que es depositaria. Dicho lugar, como ya se ha señalado anteriormente, debe ser un lugar adecuado para el acogimiento de dichos objetos y debe garantizar la mayor accesibilidad posible al público. La potestad de determinar dicho lugar de ubicación es del organismo o institución depositaria. Le corresponde igualmente determinar la disposición o disposiciones que considere oportunas tanto en el caso de la configuración de la estructura formal de la “Unidad Volumétrica” como en la que se refiere a los soportes utilizados para el “Manifiesto Conceptual”.
3. Se considera que la itinerancia de los objetos-testigo y del ideario que representan se refiere al tránsito por distintos lugares geográficos, entendiendo por esos lugares aquellos que forman un término jurisdiccional regido por un ayuntamiento y que comúnmente se denominan “municipios”. Al margen de esta limitación, se entiende que cualquier lugar puede ser susceptible de acoger el espíritu de “Radix” , su Obra-consecuencia y los objetos-testigo que la representan siempre y cuando un organismo o institución así lo haga constar y formalice el protocolo correspondiente haciendo suyos los compromisos y atribuciones asociadas.
Una vez ejercido el papel de depositario por parte de un organismo o institución, se entiende que el mismo no puede ser nuevamente asumido. Igualmente queda establecido que un municipio en cuyo término han estado depositados los objetos-testigo como consecuencia de la adhesión de un organismo o institución, no podrá nuevamente aceptar el depósito aún a través de otro organismo o institución diferente.
4. Estas consideraciones son igualmente aplicables a las itinerancias y depósitos de aquellos objetos-testimonio que como consecuencia de haber sido solicitados por otros organismos o instituciones, pasan a estar depositados en otro municipio y, por lo tanto, a ser nuevos objetos-testigo.
5. En el caso de que la itinerancia de algún objeto-testigo se viese interrumpida, el organismo o institución depositaria en ese momento costearía el regreso del mismo hasta su municipio de origen quedando ubicado en él bajo el criterio del organismo o institución promotora de su producción, atribuyéndose su depósito hasta que sea solicitado nuevamente por otro organismo o institución capacitado para ello.
Esta cuestión hay que considerarla factible dentro del periodo que este proyecto atribuye a la itinerancia de los mismos, cuestión que se concreta en el siguiente capítulo.
6. El planteamiento que este proyecto se hace en cuanto al número de municipios por los que hacer itinerar su espíritu y los objetos-testigo que lo representan, se define por el hecho de no poder predeterminarse. Es imposible la anticipación que cuántos y cuáles van a sumarse como integrantes activos de la Obra como consecuencia de la adhesión del algún organismo o institución que les posibilite su acogimiento. Será la propia energía producida por la consecuencia de “Radix” la que determinará la envergadura de su tránsito.
No obstante, este proyecto se impone un viaje por un máximo de 1.000 lugares-municipio, trayecto que de finalizarse supondrá que desde el último lugar de ubicación, los objetos-testigo-matriz regresarán a aquél que determine el organismo o institución que haya formalizado su primer depósito, reposando definitivamente en el primer municipio que los mismos estuvieron depositados.
Los gastos ocasionados por este porte final correrán a cargo del organismo o institución encargada de su depósito definitivo.
Como ya se ha indicado, de no concluirse el recorrido completo por interrumpirse la itinerancia y tener que regresar a su lugar de origen en transporte costeado por quien deja de ser depositario y de no solicitarse su depósito con posterioridad por ningún otro organismo o institución dentro del periodo habilitado para su itinerancia, la ubicación definitiva tendrá lugar en las mismas condiciones antes señaladas.
Se entiende que la Obra se da por concluida en lo referente al impulso primero de la misma, pero que continúa a través de las posibles vías de crecimiento creadas en su viaje por los lugares por los que ha pasado.
La dinámica a considerar con estos otros “objetos-testigo-réplica” y el planteamiento que representan es equivalente al descrito para los “objetos-testigo-matriz”. Por ello la trayectoria de todos los que llegaran a crearse, terminaría bajo las mismas condiciones que el primero tras recorrer, como máximo, otros 999 municipios a partir del que promueve y produce cada réplica y dentro del periodo máximo que se establece más adelante para ello.
La cuestión fundamental es, en definitiva, que cada espacio mental o físico, cada lugar en el que se establece un vínculo entre conciencia, idea y materia, se convierte en el útero del propósito, la acción y la energía.
El espacio no es distinto. Actúa con la misma pretensión que los demás elementos. La ocupación total de lugares reales y virtuales es una pretensión inalcanzable. Sin embargo es una aspiración coherente con el sentido de este proyecto pretender con la ocupación de cada mínima porción cúbica o estancia mental la proyección de dicha ocupación al universo todo.
Nuevamente la relación entre el todo y las partes que lo componen, el espacio total y la totalidad de sus lugares, la Obra toda y sus elementos todos.EL TIEMPO. LAS COORDENADAS DEL MOMENTO
¿Cuándo? ¿Desde qué momento hasta qué otro puede hablarse del tiempo que algo “está” o “es”? ¿Cuál es la ubicación dentro de la eternidad de la existencia de ese algo? ¿Qué le confiere perdurabilidad?
¿Cuánto? ¿Qué acontecimientos forman el contenido de un momento? ¿Dónde comienza y termina aquello que tiene relación con una fracción del tiempo? ¿Qué determina la espesura de un segmento cronométrico? ¿Qué le atribuye consistencia al instante?
Son dos las cuestiones a revisar.
Por un lado está la ubicación y duración de un momento. Esto sólo requiere establecer referentes que permitan esa localización y esa medida. Necesita una convención en la que apoyar el establecimiento de porciones y periodos con los que relacionar los acontecimientos y circunstancias dentro de su fluir. Es simple.
Por otro está la densidad de lo condensado en ese momento, cuanto en él ocurre. Y esa es cuestión bien diferente.
“Radix” se apoya para la primera cuestión en la convención establecida por un periodo de tiempo, el milenio, y lo utiliza como unidad de tiempo subdivisible para concretar la ubicación y duración de cuanto pueda suceder en torno al resto de elementos que lo componen. Con ella establece la proyección longitudinal del tiempo.
La otra tiene que ver con su consistencia transversal, con el resultado del tiempo como la suma de todo lo que acontece, está y es, dentro de un instante concreto. Para esta cuestión no hay más apoyo posible que la consideración de cuanto sucede simultáneamente, lo que supone un recorrido por todas las sensaciones, emociones y pensamientos que tienen lugar, en relación con la Obra, en un momento determinado. Y esto no admite ninguna magnitud al margen de la cuantificación, cuantificación, por otro lado, a la que este proyecto no atribuye más relevancia funcional que la de dejar constancia de la inmensidad de lo potencialmente ocurrible en relación con algo si para ello se plantea la consideración “horizontal” del tiempo.
En lo referente a este proyecto, lo fundamental es situar su ubicación en el tiempo y la duración que él mismo se atribuye para, desde esa localización, asumir todo aquello que genere en ese lapso como propio. Todo, tanto los acontecimientos contemporáneos a él como los que le sigan como consecuencia ya que, si bien su duración tiene un principio y un final convencional, su proyección, es decir la Obra que genere, difumina la posición de sus límites y le hace llevarlos hasta tiempos indefinidos.
Es más, su finalidad única se concreta precisamente en esa proyección que supone la Obra-consecuencia . Es a través suya como “Radix” logra su sentido al crear condiciones para el crecimiento de la misma gracias al transcurrir longitudinal de su itinerancia y a la multiexistencia de circunstancias transversales en torno a sí. Y son estas cuestiones, que hacen compatible la consideración de lo simultáneo y lo consecutivo como coordenadas básicas del tiempo estático y el discurrir del tiempo, las que aquí se tienen en cuenta.
¿De qué modo se concretan y operativizan ambas cuestiones? “Radix” tiene en cuenta lo siguiente:
1. Los límites convencionales que este proyecto se autoimpone como referentes de inicio y final del mismo son el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2001.
2. “Radix” considera como su tiempo el transcurrido entre esas dos fechas y entiende como su patrimonio temporal ocupado el resultado de la adición de cuantas “unidades singulares de tiempo” se produzcan a lo largo de ese periodo.
Esas unidades singulares de tiempo son el resultado, en duración, de cada vínculo establecido por cualquier elemento sujeto con el espíritu del proyecto.
3. La Obra comienza al finalizar el periodo asignado al proyecto que la genera y su perdurabilidad estará limitada por el final del último vínculo establecido entre su espíritu y el último sujeto que lo protagonice.
Sin embargo “Radix” establece como límite para la itinerancia de este espíritu y los “objetos-testigo-matriz” que lo representan, el día 31 de diciembre de 3.001.
Puede decirse, por tanto, que la duración convencional atribuida a la Obra-consecuencia de “Radix” es de 1.000 años y que esos mismos son los que se atribuyen como periodo de itinerancia a cuantos objetos-testigo-réplica puedan surgir. Quiere esto decir que, como máximo, 999 años después de iniciar cualquier viaje por distintos lugares, tanto estos objetos-testigo-réplica, como los objetos-testigo-matriz, serán depositados definitivamente en su punto de origen.
4. Dada la condición espacial de acoger la Obra y su representación hasta en 1.000 municipios diferentes, desde este proyecto se determina que el periodo de depósito de cada uno de esos municipios nunca durará más de 1 año. La articulación de este aspecto requiere las siguientes matizaciones:
- Excepcionalmente, el depósito de los objetos-testigo durará más de 1 año cuando, como consecuencia de una interrupción en la itinerancia y un regreso a su punto de partida, el organismo o institución promotora de los mismos se hará cargo de su depósito hasta que otro organismo o institución pudiera solicitarlo, hecho factible si se produce entre los 999 años posteriores al inicio de su itinerancia.
- El depósito se hace firme en el momento en el que los objetos-testigo salen del lugar en el que han estado ubicados hasta ese momento y pasa a quien asume la misma. Quien es depositario deja de considerarse como tal en el preciso instante que dichos objetos-testigo salen del lugar en el que han estado depositados hasta ese momento. Se entiende, por tanto, que el trayecto hacia el nuevo destino es tiempo de depósito asignado al organismo o institución que asume el siguiente depósito.
- Se entiende como periodo para el ajuste de fechas en la entrega y traslado de los objetos- testigo el establecido entre el 1 y el 31 de diciembre, margen que podrán flexibilizar los organismos e instituciones implicadas con la única condición de no superar 1 año de depósito en ningún lugar.
- Es potestad del organismo o institución depositaria en cada momento la organización, planificación y gestión de cuantos aspectos relacionados con el tiempo tengan que ver con la Obra y sus elementos integrantes.
5. Como ya se adelantaba al hablar del “sujeto institucional” y con el fin de garantizar una inercia inicial que posibilite una primera fase de crecimiento de la Obra, este proyecto determina un periodo de 4 años (los comprendidos entre el 2002 y el 2005) en el que garantiza el depósito de su espíritu y objetos-testigo en aquellos lugares determinados por sendos organismos o instituciones adheridas a la misma y con las que se haya formalizado dicha adhesión a través del protocolo correspondiente dentro del periodo del proyecto.
Son estos los postulados fundamentales sobre los que se establece el discurso de “Radix” en relación con el tiempo y se recogen en los puntos anteriores las claves en las que apoyar la mecánica con la que hacer crecer la Obra en esa dirección.
Queda así descrito el sentido amplio y concreto de las coordenadas del momento y queda también cerrado un cúmulo interactivo de elementos que encierra una relación absoluta.
Para explicar el sentido de esos elementos se ha utilizado la comparación de la acción con la energía, del espacio con el lugar en el que la combustión se produce, del objeto con esa reacción que materializa su desprendimiento, del concepto con el detonante capaz de activar a la conciencia y del sujeto con el combustible del que partir en este viaje de dependencias mutuas.
¿Qué papel, por tanto, le corresponde en este reparto al tiempo?
No puede ser otro que el que le confiere el ser medida de la existencia.
¿Cuándo se libera la energía? ¿Desde cuándo y hasta cuándo la combustión tiene lugar? ¿En qué momento reactivo y combustible se transforman en potencia?... ¿Cuál es la medida de la existencia de cada acontecimiento? ¿Cuál el de cada uno de los hechos que lo componen? ¿Cuál el de cada una de sus consecuencias?
¿Cuándo la Obra “está” y “es”? ¿Desde cuándo hasta cuándo pervive su espíritu?
El tiempo como un todo y los momentos consecutivos y simultáneos que lo conforman, encuentran sentido gracias a la esencia que lo caracteriza como elemento: no hay tiempo sin cambio ni cambio sin tiempo.
La eternidad como concepto absoluto se llena con la ausencia de cambios. El instante como metáfora de lo efímero no es concebible sin ellos. El cambio es la clave que permite diferenciar el ahora del antes y del después.
Este es su papel: sujeto, concepto, objeto, acción y lugar son entidades en sí mismas inconexas, necesitadas de amalgama y vinculación, estériles como generadoras de cambio. El tiempo es quien las hace coincidir, el momento es el que determina la fructificación. La confluencia temporal es la que crónicamente está tras cualquier cambio. Es el momento, la duración, el ritmo quien lleva de unas coordenadas a la otras la existencia. Ese es el carácter propio del tiempo y esa su grandeza: presencia permanente y trascendenteSUMARIO
El sentido de lo dicho hasta este resumen está en describir los fundamentos que sostienen este proyecto y en definir su meta.
Ahora se pretende condensar todo ello de forma sinóptica
Se puede decir que “Radix” es un sistema de elementos interrelacionados que constituyen el contexto elicitante de algo que “está y es” en tanto que “crece y genera” . Su propósito no es la creación de ese “algo” que aquí se denomina Obra, sino la creación de las condiciones que originan y desarrollan esa Obra.
Lo más importante no es la Obra, sino el hecho de lograr manejar las condiciones que la hacen posible.
Para ello es necesario conocer qué elementos intervienen en la configuración de esas condiciones y mediante que dinámica se articulan. Saber de qué se compone esa infraestructura y cómo se organiza.
La infraestructura debe contar con:
1. Un ideario que justifique el sentido amplio atribuido a “Radix” y que se describa en un cuerpo que posibilite su conocimiento y enriquecimiento.
2. Una base social que actúe como productora y promotora del proyecto.
3. Una representación del espíritu de “Radix”, papel desempeñado por objetos que dan testimonio del mismo.
4. Una relación en la que compilar las diferentes formas de identificar conceptualmente este proyecto y que comienza con la palabra que lo denomina.
5. Un plan de acción que operativice el proceso previsto y facilite su seguimiento.
6. Una previsión que garantice la puesta en marcha y los primeros pasos de la Obra resultante.
Esta infraestructura se activa mediante la siguiente mecánica:
1. El contenido del ideario de “Radix” queda recogido, en sus términos generales, en este documento escrito.
2. Las bases y fundamentos esenciales del proyecto deben ser conocidas inicialmente por 1.000 individuos los cuales se constituyen en coproductores y copromotores del mismo, asumiendo cada uno de ellos la financiación de 1/ 1.000 parte de su coste y renunciando a cualquier tipo de propiedad o beneficio económico.
3. La materialización del espíritu de “Radix” se apoya en dos objetos-testigo.
Uno, denominado “Unidad Volumétrica” y constituido por 1.000 cubos de 1 decímetro cúbico, de los que 500 son de alabastro y 500 son de cristal óptico, representa la esencia estable de la Obra.
El otro, llamado “Manifiesto Conceptual” y formado por las palabras con las que se establece el vínculo entre cada sujeto y el proyecto y su consecuencia, refiere a su vertiente dinámica.
4. Junto a las acciones que se asocian a los pasos ya descritos, se realizarán otras encaminadas a lograr la adhesión de 4 organismos e instituciones que participen en el seguimiento del proyecto y garanticen la primera andadura de su resultado.
5. Los objetos-testigo mencionados serán ubicados a partir del 1 de enero de 2002 y hasta no más allá del 31 de diciembre de ese mismo año en el lugar que determine el primer organismo o institución depositaria de los mismos y, por ello, del espíritu de “Radix”.
6. A partir de este año y en función del orden con el que se formalice el depósito de los objetos-testigo, los mismos itinerarán por hasta un máximo de 1.000 municipios, permaneciendo en cada uno de ellos hasta 1 año, quedando establecido que el tránsito de la esencia primigenia resultante de “Radix” llegará a durar como máximo 1.000 años.
7. Consecuencia fundamental de la depositaría de los objetos-testigo es la posibilidad de reproducir los mismos por parte del organismo o institución que la ejerce. De generar objetos-réplica, los mismos se someterán a las características y mecanismos considerados en la producción de los objetos-matriz.
Igualmente, la itinerancia a la que puedan verse sometidos estos objetos-réplica se regulará del mismo modo y con las mismas condiciones que los objetos-matriz.
8. Se determina la creación de un “Comité de seguimiento” que garantice el respeto de los principios esenciales de este proyecto y de la dinámica en la que se basa su proyección.
9. Queda entendido que el tiempo que “Radix” se otorga a sí mismo para llevar a cabo cuantas acciones se requieren para lograr las condiciones requeridas para la creación y desarrollo de su Obra-consecuencia está comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2001.
Transcurrido este tiempo y articulada la infraestructura que este proyecto se impone como soporte en el que apoyar la génesis y crecimiento de la Obra, el mismo se dará por concluido. Será la inercia y encadenamiento de situaciones posteriores las que darán razón de ser a la consecuencia de “Radix” y al propio proyecto.
Hasta entonces, ese complejo que componen sujeto, concepto, objeto, acción, espacio y tiempo tiene que encontrar la manera de constituirse en realidad subexistente, en protoplasma sobre el que hacer crecer “algo” que sea capaz de alumbrar, levemente, lo que encuentre en su recorrido.
Esa pequeña luz es la Obra.PROTOCOLOS
PROTOCOLO 1
Participación nš Yo,
conocedor/a de los fundamentos del proyecto “Radix” y de los mecanismos que pretenden hacerlo posible, decido participar en la producción y promoción del mismo entendiendo que esto conlleva:
1. Asumir la financiación del mismo mediante una participación equivalente a la de los restantes 999 individuos coformantes de su base social y que se concreta en 10.000 pesetas.
2. Renunciar a la propiedad o copropiedad del patrimonio material o intelectual generado por proyecto o a partir de él y al usufructo de cualquier rendimiento económico asociado al mismo.
3. Entender que cualquier resultado material o inmaterial generado por “Radix” o sus consecuencias es donado a la humanidad en su conjunto, únicamente representada por la totalidad de miembros pasados, presentes y futuros del género humano.
4. Realizar cuantas acciones individuales o colectivas considere oportunas en torno a él para complementar o enriquecer las que el propio proyecto tiene previstas.
Mi aportación al “Manifiesto Conceptual”, que ocupará en la relación elaborada junto con las otras 999 aportaciones el lugar que le corresponda por orden cronológico, se concreta en la siguiente palabra, término o ideograma:
Esta palabra, término o ideograma se reproducirá considerando las siguientes peculiaridades:
Debe entenderse que de no señalarse ninguna peculiaridad, su reproducción se realizará de la manera más próxima posible a como arriba está escrita.
Firmo el presente documento a las horas, minutos del día de de 2001
Firmado por el/la coproducor/a y copromotor/a
PROTOCOLO 2
D./Dña.
en nombre del organismo o institución al que representa, formaliza su adhesión como parte de la Obra derivada del proyecto “Radix” y asume los compromisos que de ella se desprenden, los cuales quedan explicitados a continuación:
1. Aceptar la depositaría de la “Unidad Volumétrica” y el “Manifiesto Conceptual” como objetos-testigo de la Obra y de lo que representan durante el periodo comprendido entre el día y el día del año , actuando durante ese tiempo como garante de su custodia y conservación y articulando las medidas para que, transcurrido este periodo, dichos objetos se encuentren, al menos, en el mismo estado que en el momento de su recepción.
2. Ubicar ambos objeto-testigo en un lugar o lugares públicos que faciliten la máxima accesibilidad a los mismos y que se encuentren en el municipio de
3. Garantizar y costear un transporte idóneo de esos mismos objetos desde en lugar en el que estén depositados hasta su nueva ubicación.
4. Informar a quien o quienes pudiesen solicitar el siguiente depósito de los mecanismos y pormenores asociados a dicho traspaso, coordinando, formalizando y efectuando el mismo mediante el protocolo correspondiente.
5. En el caso de no existir un organismo o institución a quien traspasar la depositaría de los objetos-testigo, costear un transporte idóneo para trasladarlos hasta el municipio en el que estuvieron depositados por primera vez.
6. Elaborar, al final del periodo en el que ha sido depositario, una memoria en la que se recojan cuantas incidencias, circunstancias, hechos o acciones reseñables hayan tenido lugar en ese tiempo y ponerla a disposición de quien quisiera conocerla.
7. Acreditar a un representante oficial con el que participar en el “Comité de seguimiento” en los periodos que le corresponda y atribuir al mismo la potestad de elegir libremente a otro representante y para así participar en las funciones que tiene asignadas e esa comisión.
8. Considerar las indicaciones que pudiera realizarle el “Comité de seguimiento” para evitar desvirtuar el sentido de la Obra en el periodo en el que es depositario de la misma y aceptar aquellas que no colisionen con las funciones y derechos que le son propios.
Igualmente hace suyas las siguientes atribuciones:
1. Organizar cuantas acciones considere oportunas en torno a los fundamentos básicos de “Radix”, su Obra-consecuencia o cualquiera de sus elementos constitutivos.
2. Disponer de los objetos-testigo, durante el periodo antes señalado, sin más límite que el asumido en los compromisos.
3. Realizar la difusión que entienda conveniente de su condición de organismo o institución coformante de la Obra y del depósito de sus objetos-testigo.
4. Ubicar los objetos-testigo en el recinto o recintos que considere idóneos para satisfacer sus compromisos en este sentido y hacerlo, en lo referente a la “Unidad Volumétrica”, con la disposición estructural física que el propio organismo o institución decida y, en lo relativo al “Manifiesto Conceptual”, mediante los soportes que crea convenientes.
5. Realizar, si así lo decide, un réplica de ambos objetos-testigo considerando que la misma le otorga la facultad de reiniciar un proceso equivalente al reflejado en el proyecto “Radix”.
6. Participar, a través de su o sus representantes, en la toma de decisiones que pudieran tener lugar durante los periodos en los que como organismo o institución anterior o próximamente depositario forme parte del “Comité de seguimiento”.
La titularidad de dichos representantes se concreta en la(s) persona(s)de:
Para que así conste y autorizado/a para ello por el organismo o institución cuya denominación oficial es
firma este protocolo en el municipio de el día de deFirma y sello del organismo o institución adherida como formante de la Obra
y futura depositaria de la misma.
PROTOCOLO 3D./Dña.
en representación del organismo o institución cuya denominación oficial esCOMUNICA
a D./Dña.
representante del organismo o institución cuya denominación oficial es
que en el presente año tiene la depositaría de alguno de los objetos-testigo de la Obra desarrollada a partir de las condiciones creadas por el proyecto “Radix” que:
1. Conoce los fundamentos en los que se apoya dicha Obra y desea formar parte de la misma en la condición que le confiere su “conciencia institucional”.
2. Conoce los compromisos y atribuciones que se asocian a la depositaría de los objetos-testigo de la Obra.
3. Conoce la dinámica establecida para regular la itinerancia de los mismos.
Teniendo en cuenta lo que se deriva de ello y aceptando la totalidad de su contenidoSOLICITA
le sea traspasada la actual depositaría de los objetos-testigo a fin de poderla ejercer a lo largo del año Para que así conste y autorizado/a para ello por el organismo o institución a quien representa,
firma este protocolo en el día de deFirma y sello del organismo o institución solicitante.
PROTOCOLO 4
D./Dña.
en representación del organismo o institución cuya denominación oficial es
actual depositario/a de los objetos-testigo representantes de la Obra desarrollada a partir de las condiciones creadas por el proyecto “Radix”
COMUNICAa D./Dña.
representante del organismo o institución cuya denominación oficial es
que habiéndose recibido su protocolo de solicitud de depositaría de los objetos antes señalados y de su simbología para el año , la misma ha sido considerada SUSCEPTIBLE DE FORMALIZACION en los términos en ella establecidos, debiéndose llevar a cabo para su entrega efectiva el siguiente procedimiento:
1. Remitir copia cumplimentada, firmada y sellada del “Protocolo 6” a este organismo o institución, actual depositario.
2. Enviar, igualmente, copia cumplimentada, firmada y sellada del “Protocolo 2”.
3. Organizar la intendencia que requiera la asunción del depósito, entendiendo que el mismo comienza en el momento en el que los objetos-testigo salen del lugar en el que estén ubicados al terminar el actual periodo de depósito.
Considerar que el margen establecido para llevar a cabo el traspaso comienza el día 1 de diciembre y termina el 31 de ese mismo mes del presente año.
4. Acreditar formalmente le entrega y recepción de los objetos testigo mediante el “Protocolo 7”, del cual dispondrán tanto el organismo o institución que deja el depósito como quien la asume.
Para que así conste y autorizado/a para ello por el organismo o institución a quien representa, firma este protocolo en el día de de
Firma y sello del organismo o institución actualmente depositaria.
PROTOCOLO 5
D./Dña.
En representación del organismo o institución cuya denominación oficial es
actual depositario/a de los objetos-testigo representantes de la Obra desarrollada a partir de la condiciones creadas por el proyecto “Radix”.
COMUNICAa D./Dña.
Representante del organismo o institución cuya denominación oficial es
que habiéndose recibido el día de de el protocolo de solicitud de depositaría de los objetos antes señalados y su simbología para el año por parte del organismo o institución cuya denominación oficial es
(Añadir cuantas otras solicitudes se hayan recibido por orden cronológico)
y que habiéndose recibido la suya el día de de , la misma ha sido considerada NO SUSCEPTIBLE DE FORMALIZACION a través de quien actualmente ejerce la depositaría.
No obstante, considerando los datos anteriores y de querer aceptarlo, el depósito sí sería susceptible de formalización para el año , activando para ello el procedimiento correspondiente a través del organismo o institución que lo ejerza el año anterior.
Para que así conste y autorizado/a para ello por el organismo o institución a quien representa, firma este protocolo en el día de deFirma y sello del organismo o institución actualmente depositaria
PROTOCOLO 6D./Dña.
en representación del organismo o institución cuya denominación oficial es
y al que se ha calificado como solicitante SUSCEPTIBLE DE FORMALIZAR el depósito de los objetos-testigo de la Obra desarrollada a partir de las condiciones creadas por el proyecto “Radix” durante el año
COMUNICAa D./Dña.
representante del organismo o institución actualmente depositaria de los objetos antes señalados y de su simbología que quien en su día lo solicitó ACEPTA dicho depósito en las condiciones establecidas para ello y activa el procedimiento establecido para llevar a cabo el traspaso del mismo a través de su organismo o institución.
Para que así conste y autorizado/a para ello por el organismo o institución a quien representa, firma este protocolo en el día de deFirma y sello del organismo o institución susceptible de formalizar el próximo depósito.
PROTOCOLO 7
D./Dña.
en representación del organismo o institución cuya denominación oficial es
depositario/a de los objetos-testigo de la Obra desarrollada a partir de las condiciones creadas por el proyecto “Radix” hasta las horas del día de de
y D./Dña.
en representación del organismo o institución cuya denominación oficial es
quien se hace cargo del depósito de los objetos antes señalados y su simbología a partir del momento del que arriba se deja constancia
FORMALIZAN
el traspaso de la depositaría ejercida durante el año por el primer organismo o institución a quien la va a ejercer a lo largo del año , dejando constancia de que la entrega y la recepción tiene lugar respetando las condiciones requeridas y el procedimiento establecido.
Para que así conste y autorizados/as para ello por los organismos o instituciones a quienes representan, firman este protocolo en el día de deFirmas y sellos de los organismo o instituciones intervinientes en el traspaso del depósito.