La quinta columna vasca para la República virtual vasca
Ensayo-ficción sobre el proceso de paz y el nacimiento de la hiperpolítica
El 24 de Marzo de 2006, ETA declara un “alto el fuego permanente”. Después de 40 años de actividad armada, esta puede ser la ocasión para la un proceso de paz, pero en opinión de Cibergolem1, también para la hiperpolítica vasca.
¿No era posible la hiperpolítica anteriormente? Por supuesto que sí, pero el obstáculo de la violencia la hacía impracticable en cierto nivel público, esto es, más allá de una esfera puramente especulativa. ¿Pero qué es la hiperpolítica? Resumiendo para la ocasión, la política radicalmente participativa, dentro y, sobre todo, fuera de los cauces institucionales y con el apoyo de las nuevas tecnologías comunicativas. Esto es, la verdadera democracia más allá o más acá de la democracia formal, que hace décadas naufragó en una profunda crisis.
Desde una perspectiva progresista pero alterglobalizadora, el parlamento ya no es suficiente para la democracia; más bien se ha convertido en la cárcel de la democracia, un obstáculo para el verdadero gobierno del pueblo. Y necesitamos por tanto, la hiper-política, más y mejor política, como substrato para su correlativa hiper-democracia, en todas las latitudes, pero especialmente en nuestra tierra.
Se han callado las armas y ahora comienza la verdadera tarea, si no de la reconciliación, al menos de la convivencia y, a partir de ahí, el trabajo de la hiperpolítica como re-generador social que, evitando los conflictos violentos, permita el desarrollo de una visión alternativa del mundo. Resulta evidente que paz e hiperpolítica van en Euskal Herria, más si cabe que en cualquier otro lugar, estrechamente unidas. De hecho sospechamos, creemos, que sin el despliegue de la hiperpolítica no será posible el repliegue definitivo y total de la violencia.
Paradójicamente, la paz ya no es suficiente para la paz, esto es, el silencio de las armas no es suficiente para que esta paz sea la paz real de la sociedad vasca y que además se convierta, a largo plazo, en una paz absolutamente irreversible. Y la otra paradoja es que, la política, la política de los políticos y de los partidos tampoco es suficiente para alcanzar esa paz deseada y deseable. Ni los acuerdos -necesarios, por otra parte-, entre el gobierno del estado y ETA, ni las mesas de partidos en la CAV y Navarra, serán tampoco suficientes para garantizar esa paz genuina, definitiva y total. Esta es la lección que amarga pero esperanzadoramente nos ha enseñado el pre-proceso de paz: la sociedad civil es importante, decisiva, insoslayable para que la paz si quiera fuera conjeturable.
Con toda certeza ha habido factores que han conducido a la actual situación como el acoso policial a ETA, la represión de la izquierda abertzale radical, la intervención del terrorismo islamista del 11-S y sobre todo del 11-M, pero la confluencia de todos ellos no hubiera sido suficiente si la sociedad civil no hubiera preparado el barbecho para que germinara la paz. La estrategia armada o terrorista verdaderamente no necesita de muchos recursos para, de una forma u otra, sobrevivir y operar a gran escala (como ha demostrado Al Qaeda), pero la convicción de que la vía política y no la militar es la más eficaz en el contexto actual, ha sido una aportación específica de la sociedad civil vasca y de sus diversos movimientos en pro de la paz, que han creado las condiciones, la mentalidad y el lenguaje adecuados.
De ahí que sea necesaria la intervención de la hiperpolítica, la reinvención o recuperación de la política como ‘democracia absoluta’. No obstante, sobre el granado fruto de la paz ya se abalanzan los políticos profesionales con sus romas herramientas, para construirle su particular mesa de cerezo, creyendo que sólo con la carpintería de la solución de conflictos (ikea irlandés) basta para hacer los deberes. Incluso, cuando reclaman nuevos estatutos o consultas para la autodeterminación se acercan muy poco al exigente nivel de la hiperpolítica, puesto que sólo establecen cauces participativos formales, en la estructura delegada de sus anquilosadas instituciones. Y la participación de la hiperpolítica es mucho más profunda y horizontal, desde los barrios y los pueblos, desde abajo hacia arriba, acaso para que no haya ‘arriba’ sino sólo abajo o nodos en una red de ciudadanos soberanos. En fin, estamos glosando las bondades de la hiperpolítica para la paz vasca pero si no aportáramos alguna idea del método para llevarla a cabo -ya lejos de la inútil violencia- caeríamos en la más absurda de las retóricas pacifistas. Porque la hiperpolítica no es un deseo sentimental, sino una visión teórico-práctica que requiere de visiones estratégicas, y he aquí, por fin, nuestra apuesta: la estrategia quintacolumnista.
Tomando como referencia la idea del quintacolumnismo como trabajo interior (pero justo lo contrario de aquella quinta columna fascista en el interior de un Madrid republicano y sitiado), nuestro modelo estratégico, difiere, complementándolo, de la estrategia de confrontación externa de la alterglobalización. Nuestra convicción es que la manera más eficaz de trabajar a favor de la hiperpolítica es operando en el interior del sistema, infiltrándonos en el vientre del Leviatán hasta su testa coronada. No obstante, pese a nuestra retórica bélica, no estamos proponiendo ninguna táctica clandestina de espionaje y sabotaje, sino el despliegue de un trabajo cívico de agitación y organización (hiper)políticas a todos los niveles. Los agentes quintacolumnistas no son espías dobles camuflados que han de penetrar en las altas instancias, sino personas normales y corrientes que desarrollan su labor activista allá donde se encuentran: la familia, el círculo de amigos, el lugar del trabajo, las asociaciones, los partidos políticos, en un foro virtual, etc. Su objetivo es contribuir a la transformación de la masa alienada (por la política convencional de carácter representativo) en multitud activista… ¿cómo? planteando iniciativas, trenzando redes, impulsando corrientes positivas, articulando plataformas críticas, creando núcleos nómadas de trabajo, posibilitando la participación real, etc. El quintacolumnista no ha de trasladarse ni iniciar una labor oculta, al contrario, debe permanecer donde está, despertando de su letargo como súbdito obediente para convertirse en célula activa que contagia su virus rebelde en círculos concéntricos. En verdad, su mayor esfuerzo es una trasmutación personal de votante pasivo en ciudadano activo, en artista o artivista de la política.
Este es a grandes rasgos el planteamiento de la estrategia quintacolumnista que, en estos momentos, cuenta con una poderosa herramienta comunicativa de Internet y las nuevas tecnologías. De ahí que el quintacolumnismo hiperpolítico haya de ser ahora, en gran medida, un quintacolumnismo digital, ya que permite una comunicación instantánea y barata, acceso a la información crítica, creación de redes y nodos rebeldes o la intervención puntual de multitudes conectadas (sin olvidar que la tecnología es sólo un medio para un fin, que es la vida real, y que en ningún caso la política ha de convertirse en política virtual, esto es, sin efecto en la realidad cotidiana). Justamente la fuerza creciente de la alterglobalización más inteligente se basa en la utilización quintacolumnista de la esfera virtual, que adquiere verdadera magnitud cuando se coordina con la esfera real, con los flujos sociales a pie de calle.
El 13-M constituye la demostración tangible de cómo la multitud, al adquirir ‘masa crítica’ hiperpolítica, impulsada por un previo trabajo de base y conectada por Internet y el móvil, puede llegar a cambiar un gobierno. Precisamente, este constituyó el primer gran golpe de la movilización total, cuya lección, sin duda, ha de estudiarse, mejorarse y potenciarse en el futuro. Sin embargo, no somos ingenuos, no podemos permitirnos ese lujo; no proponemos la sustitución inmediata de la política por la hiperpolítica ni el asalto multitudinario del palacio de invierno (en caduco modelo revolucionario), nosotros, quintacolumnistas que negamos la esencia del poder, que como señala John Holloway queremos “cambiar el mundo sin tomar el poder”. Somos conscientes de que vivimos tiempos de cambio y que hacen falta escenarios de transición desde una óptica posibilista. Por ello, creemos necesaria la sinergia entre la vieja política (de carácter progresista) y la nueva hiperpolítica, para establecer una dinámica fructífera, obviamente en sentido quintacolumnista.Este es el bosquejo rudimentario del quintacolumnismo como estrategia hiperpolítica, que tiene múltiples tácticas a su alcance en su visión general. Pero este es también el modelo para que la paz vasca sea posible, para que sea real. No podemos dejar que la paz sea como cualquier evento político rutinario, debemos conseguir que sea un proceso cívico y social de restauración de la convivencia, para crear una germinal entidad hiperpolítica. Todos debemos convertirnos en agentes quintacolumnistas de la paz, poniendo las bases de la hiperpolítica vasca, no sólo para acabar con esta guerra, sino con todas las guerras posibles, porque habremos generado no una salida política más sino todo un espacio procesual de pacificación progresiva, concebida como work in progress. Para desengañar a nuestros amigos nacionalistas de uno u otro signo, el propósito de la hiperpolítica no es consensuar las reglas democráticas para el triunfo de una determinada visión política de país, ya sea la España constitucional o la Euskal Herria independiente. Para la hiperpolítica ambas opciones y sus variantes, más allá de su atractivo pragmático o sentimental, carecen de sentido en cuanto a objetivos finales, justamente porque en el planeta-red no van a existir como tales. En nuestro mundo global en transición, son opciones (aparentemente ) fuertes todavía, pero ya corroídas por una definitiva obsolescencia, meras figuraciones virtuales de algo que carece de futuro.
Así, la hiperpolítica vasca como democracia procesual impulsada por el renqueante motor de la paz real ha de buscar otro registro vital, si quiere sobrevivir a sus contradicciones internas. En alguna ocasión precedente hemos hablado de Euskal Herria digital o Cibereuskal Herria 2 como territorio libre virtual para una nueva generación de ciudadanos vascos. La nación virtual generada en las redes comunicativas, culturales y económicas es el modelo de nuestra visión hiperpolítica. Un territorio reticular de libre acceso, multicultural sobre el núcleo vernáculo vasco, multilingüístico con el euskara como prioridad normalizada, políticamente plural y diverso, cuya heteroidentidad global incluye a todos los vascos (la basqueness, de Gurutz Jaúgegui), como aquellos individuos que más allá de su origen viven en Euskal Herria o deseen ser vascos. Nuestro modelo hiperpolítico virtual/real se inspira en la nación virtual como espacio libre y comunal, verdadero no man’s land vasco, insólita ‘tierra de nadie’ para todos, vascos definitivamente desarmados. Justamente, el terrible conflicto que hemos padecido (antes y después de ETA) ha creado una singularidad política irresoluble en términos políticos convencionales que debemos aprovechar para disolver de manera quintacolumnista; para crear una entidad nueva, el primer no-país del planeta. Un agujero blanco para viajar por la imaginación rebelde del futuro o la primera frontera abierta de la República global.
Pues tanto la hiperpolítica como la paz vascas sólo tienen sentido en el contexto de la rebelión permanente y total, en toda Europa y en el Globo. De esta manera, la fundación de la República virtual vasca se convierte en la vanguardia de la República global, gracias a una poderosa retaguardia social activista, que es preciso estimular en todos sus frentes internos. Pero volvamos al escenario actual, donde a la manera obtusamente realista de la realpolitik se discute todavía con la vieja y contundente política de banderizos y sus necios objetivos: país, fronteras, bandera. Obviamente, en esa cacafonía de discursos contrapuestos, es donde la hiperpolítica vasca y su proyecto procesual de la República virtual vasca ha de jugar.
Justamente, infiltrándose de manera quintacolumnista en todos los ámbitos para que las resoluciones políticas que se alcancen tengan un matiz, un alcance, un enfoque, un sabor, al menos un futuro hierpolítico. Sea cual sea la solución a la que lleguen los negociadores, pese a su aspecto político, que esté preñada de líneas de fuga hiperpolíticas hacia el horizonte de la República vasca virtual, como núcleo de la República global (que para nosotros es obviamente glocal).
No proponemos sin embargo una vaga influencia quintacolumnista, para teóricos de salón y blogs de ociosos comentaristas, sino la directa incidencia quintacolumnista en varios ámbitos privilegiados, en los cuales es prioritario desarrollar una estrategia quintacolumnista.la imaginación cultural
La tarea más urgente consiste en activar la imaginación hiperpolítica desde la cultura y para ello el concurso de los artistas e intelectuales resulta imprescindible, pues su objetivo final es establecer y consolidar un nuevo paradigma para Euskal Herria.
La trasmutación definitiva de la cultura vernácula vasca en cultura trans-vernácula resulta fundamental y es en ese área donde hay que introducir la estrategia quintacolumnista para que un arte en clave (hiper)política genere una nueva visión de nuestra tierra, sus habitantes y sus proyectos: un horizonte republicano glocal.
Antes de desarrollar un trabajo propiamente hiperpolítico necesitamos generar un espacio virtual y mental, podríamos decir, estético.la regeneración social
El siguiente paso consiste en que desde la sociedad civil y los movimientos sociales se modele una identidad vasca como heteroidentidad abierta, sobre el eje de la cultura vernácula e histórica vasca como un palimpsesto de diversidades y flujos compartidos.
La ciudadanía nuclear vasca puede incluir absolutamente todo y proceder, en un proceso de contagio total, a evolucionar constantemente.
El propósito estratégico consistiría en recuperar la comunidad desde abajo (el comunitarismo abierto de Pedro Ibarra), desde la amistad y el vecindario en un clima de paz definitiva que neutralice la violencia de las inevitables tensiones hiperpolíticas.la permeación hiperpolítica
Finalmente hay que acceder al nivel político, desde una perspectiva hiperpolítica. Los partidos políticos vascos han de reinventarse desde la democracia absoluta (que no es lo mismo que la democracia asamblearia), aplicando una rigurosa democracia interna. Por otro lado, para los partidos progresistas y/o vasquistas, su mejor opción es trabajar de manera coordinada con el movimiento alterglobalizador y las iniciativas populares y, especialmente, con los movimientos culturales, ecologistas, feministas, pacifistas y sindicales. Se trata de volver a hacer una (hiper)política desde abajo, permeando de manera quintacolumnista, progresivamente, los partidos y las instituciones actuales de hiperpolítica para abrir ese nuevo escenario republicano y alterglobalizador.
Agentes hiperpolíticos
En esta tarea son importantes determinados agentes sociales que actúen como lanzaderas hiperpolíticas, ya que su trabajo reúne cierto perfil hiperpolítico. Todos estamos llamados a contribuir a este proceso, pero en este momento, sólo ciertos agentes específicos tienen capacidad para emprender esta labor.
-en el ámbito cultural, numerosos artistas e intelectuales -epígonos o herederos de la vanguardia vasca- y profesores universitarios, así como los jóvenes creadores del net-art y activistas del software libre, siendo conscientes de que el trabajo de la cibercultura libre y los medios de comunicación es determinante.
-en el ámbito social, los movimientos internacionalistas reunidos en torno del Foro Social y plataformas como Lokarri, con su red activista, así como otras asociaciones y foros pacifistas. Por otro lado, colectivos activistas que utilizan métodos de desobediencia civil y sabotaje simbólico como Solidarios por los presos, Demos, etc. están especialmente preparados para este enfoque pacífico y a la vez hiperpolítico.
-en el ámbito político, la izquierda abertzale, con su alto grado de compromiso y trabajo militante y, especialmente, en su fórmula más evolucionada, Nafarroa Bai, como alianza de fuerzas vasquistas/progresistas en Nafarroa, pero teniendo como objetivo estratégico reunir una amplia coordianción vasquista, no para la guerra sino para la hiperpolítica. Nafarroa e Iparralde, Euskal herria irredenta, pueden constituirse como un eficaz contrapeso. En una fase temprana IU y, posteriormente, hasta cierto sector (vasquista) del partido socialista puede evolucionar en esta dirección. En este sentido, un refuerzo fundamental es, por su propia condición, el trabajo de los sindicatos vascos.
Por otra parte no podemos dejar de contar con otros agentes aparentemente externos que como comprobamos en el proceso de paz, pueden resultar muy útiles, como el movimiento alterglobalizador en su conjunto que en Euskal Herria ha de seguir siendo un referente asociativo, solidario, creativo, como plataforma para la República global. Especialmente interesante en estos momentos por su ubicación habría de ser el papel de la diáspora vasca como trasunto de la República Vasca Virtual repartida por todo el globo, especialmente en Hispanoamérica e Estados Unidos. Finalmente confiamos que si no los nacionalistas españoles recalcitrantes, los miembros y presos de ETA, convertidos ya en activistas pacíficos por una autodeterminación en términos de vanguardia hiperpolítica, contribuyan con su esfuerzo a la hiperpolítica vasca.
Propuestas quintacolumnistas
No podemos dejar, como ya es nuestra costumbre, de señalar una serie de propuestas y acciones quintacolumnistas estratégicas que servirían para impulsar el proceso hiperpolítico, como afirmamos, paralelo al proceso de paz.
-creación de laboratorio hiperpolítico vasco a modo de foro virtual o think tank, entre intelectuales, colectivos sociales, políticos y sindicalistas (un ejemplo podría ser nabaizaleok
-colaboración internacional en el proceso de paz de intelectuales partidarios de la hiperpolítica (de Antonio Negri a Benjamin Barber)
-democratización interna de los partidos progresistas/vasquistas y apertura de cauces de participación de la sociedad civil en las iniciativas políticas
-aplicación de nuevos métodos pacíficos de lucha hiperpolítica; de la desobediencia civil al flash mob
-coordinación estratégica en foros de debate y trabajo de partidos políticos vascos y movimientos alterglobalización
-creación de plataforma cultural de apoyo al proceso de paz y desarrollo de iniciativas de artistas e intelectuales vascos por la paz en coordinación de movimientos sociales y pacifistas*
-educación quintacolumnista y pro-activista por la paz y la convivencia hiperpolíticas en institutos y universidades
-coordinación de redes internacionalistas en pro de la República vasca como territorio liberado de la República global
-recuperación de formas de gobierno vernáculas participativas y comunales en ayuntamientos, barrios, asociaciones, etc. como batzarre y auzolan, para el relanzamiento de la democracia participativaObjetivos estratégicos del proceso de paz
En cuanto a los posibles objetivos estratégicos en torno al proceso de paz vasco, podemos señalar sólo aquellos que tendrían un a corto plazo, un perfil hiperpolítico, pero desde una perspectiva posibilista. A saber:
-resolución progresiva del proceso de paz, abandono definitivo de las armas por parte de ETA y desmilitarización de Euskal Herria
-acercamiento de los presos de ETA, amnistía progresiva y reincorporación a la vida social y política
-recuperación de todos los derechos políticos y ciudadanos de la izquierda abertzale
-alianzas de los partidos nacionalistas, vasquistas y progresistas en torno a temas de participación democrática (consultas) y territorial, así como para gobiernos en la CAV y en Navarra
-formación de órgano común vasco-navarro con la perspectiva de crear una dieta vasco-navarra
-reforzamiento de vínculos con Iparralde y la diáspora vasca, para crear una entidad vasca global
-alianza estratégica de partidos y sindicatos vascos y progresistas con el movimiento alterglobalizador, para la instauración de una vía alternativa política, social, económica y ecológica
-reconversión de movimientos pacifistas y alterglobalizadores en un movimiento hiperpolítico común por la democracia participativa
-creación de una red de redes políticas, culturales, sociales, asociativas, económicas, empresariales para tejer una Euskal Herria como República virtual
-nuevo status político para el conjunto de Euskal Herria, en el contexto europeo, que suponga un avance hiperpolítico real- más allá de posibles nuevos estatutos vasco y navarro, un departamento vasco-francés, etc., de independencias o estados asociados o de la federalización definitiva del estado español, acaso en torno a una articulación imperfecta/asimétrica a nivel territorial pero progresivamente funcionalProceso de estrategia quintacolumnista
No obstante, más allá de estos objetivos del proceso de paz con un perfil más o menos hiperpolítico, se encuentra la posibilidad real del desarrollo de una estrategia quintacolumnista. En la cual, en cierto sentido, el propio proceso de paz actuaría a modo de caballo de Troya de la hiperpolítica, esto es, de la democracia absoluta (Spinoza/Negri), a su vez, la única garantía de la consecución de una paz absoluta. Nuestro propósito es apuntar los procesos (del proceso) a través de los cuales se puede producir una transformación del proceso de paz en un proceso verdaderamente hiperpolítico.
1-Creación o activación de nodos (asociativos) de la sociedad civil por la paz, a través de manifiestos, iniciativas y acciones de compromiso con el proceso de paz
2-Articulación de una red o estructura reticular de estos nodos por la paz en torno a una demanda por la democracia participativa (hiperpolítica)
3-Diseño de la red como una lanzadera de multitudes hiperpolíticas, susceptibles de ser activadas en situaciones puntuales como impulso a un proceso de paz democrático
4-Coordinación de los flujos hiperpolíticos de esta red en una efectiva República virtual, paralela a las instituciones políticas
5-Búsqueda de alianzas tácticas de la República virtual con los partidos y las instituciones políticas, por un proceso soberanista abierto, basado en la paz y la democracia participativa
6-Consecución progresiva de objetivos soberanistas -en sentido hiperpolítico- en el contexto europeoDe esta manera la activación de la vertiente social del proceso de paz se convierte en un movimiento democrático popular por la democracia -en un verdadero proceso hiperpolítico-, más allá de la ortodoxia política de los nacionalismo enfrentados, que obligaría a los partidos a seguir una vía hiperpolítica en su negociación.
El rico tejido asociativo de la sociedad vasca ha de ser el caldo de cultivo de la multitud vasca; las asociaciones pacifistas obviamente, las asociaciones culturales y por el euskara, las asociaciones ecologistas o feministas y hasta los colectivos de emigrantes; especialmente, el movimiento alterglobalización y, en ese ámbito, los foros virtuales y blogs alternativos, el movimiento hacker por el copyleft o el software libre, etc.
La paz como democracia hiperpolítica tiene que llegar a ser un clamor popular y para ello se ha de proceder a la trasmutación de las asociaciones cívicas en nodos hiperpolíticos. Esta es la forma de transformar al nacionalismo vasco y al izquierdismo/progresismo en un movimiento hiperpolítico (pacifico, rebelde, vasquista), en la palanca de la República virtual primero y después del proceso constituyente y soberanista, ofrezca éste lo que nos ofrezca.
El verdadero objetivo ha de ser mucho más que una autonomía, la federación, la libre asociación o la independencia; el status actual es insuficiente para Euskal Herria, pero un estado burgués con fronteras también es demasiado poco; necesitamos, estratégicamente, para dar cabida al impulso democrático vasco (tantas veces negado) al menos una entidad nueva, por encima o por debajo de las entidades políticas actuales en las que se conforme superficialmente Euskal Herria. Acaso una república pirata (una TAZ o Zona Temporalmente Autónoma, de Hakim Bey) donde convivan natural y progresivamente los derechos humanos, la ética política y la heteroidentidad. No ha de ser un paraíso ni una quimera, sino un paradigma hiperpolítico, la singularidad vasca para nosotros y para los demás.
Para ello necesitamos el compromiso de agentes hiperpolíticos, ya sean colectivos o ciudadanos, que piensen en el lenguaje nuevo y todavía heterodoxo de la hiperpolítica quintacolumnista, capaces de practicar la estrategia y las tácticas quintacolumnistas.El quintacolumnismo hiperpolítico por la democracia y el diálogo totales de la retaguardia social se presenta como la sustitución de la violencia de las vanguardias armadas -guerrilleras o terroristas- frente a la violencia estructural de los estados.
La situación estratégica de debilidad de cualquier resistencia vasca frente a los poderosos estados nacionales aboca claramente a un replanteamiento teórico a favor del quintacolumnismo.
Si hay cambio de doctrina estratégica no puede haber derrota, sino la disolución del paradigma militarista en torno a ‘vencedores’ y ‘vencidos’ en aras del paradigma hiperpolítico de ganancia de todos -de acuerdo con los planteamientos innovadores de Robert Whright de la ‘teoría de juegos’-, de la multitud diversa, incluso de los antiguos enemigos. Como advertía Nietzsche “enemigo, no hay enemigo”, ahora sólo nos quedan opciones hiperpolíticas para un juego común.
El quintacolumnismo es sin duda el modelo estratégico digital/real del siglo XXI para que el conflicto vasco alcance una paz genuina y no una precaria tregua indefinida, otra guerra aplazada. Es posible que ‘una mala paz sea mejor que una buena guerra’, pero si queremos que no vuelva la guerra, es preferible a una mala paz, una buena paz, esto es, la paz hiperpolítica. En este sentido, el trabajo prioritario consiste en la creación de multitudes hiperpolíticas que sustituyan la falta de operatividad de conceptos como ‘masa’ y ‘pueblo’, en un horizonte alterglobalizador post-marxista y vasquista post-nacionalista.
Estas multitudes como comunidades activas y comprometidas de la multitud vasca han de constituir el tejido reticular que ha de sostener la rebeldía vasca y sus proyectos políticos, sociales y culturales. Como los núcleos activistas de un foquismo digital en foros, e-zines, comunidades virtuales, desplegando un activismo hiperpolítico positivo a modo de lanzadera para generación de una multitud vasca de multitudes en todos los ámbitos. Específicamente de multitudes callejeras, resistentes y pacíficas, aptas para intervenciones puntuales a través de la movilización y del flash mob en apoyo del proceso de paz vasco. Hay mucho trabajo táctico que explorar, recopilar, desarrollar y divulgar en el área del quintacolumnismo digital y especialmente de la coordinación de este con el quintacolumnismo social y alternativo de la sociedad vasca. En este aspecto, la infiltración quintacolumnista en los colectivos pacifistas, los partidos políticos, los movimientos sociales, los medios de comunicación y las instituciones, del modelo hiperpolítico y pacífico de la República hiperpolítica vasca, resulta fundamental.
Euskal Herria como entidad hiperpolítica no ha de ser más el recurrente espejismo de una nación, -objetivo tan anacrónico como cualquier otro estado- sino un proceso constituyente de soberanía progresiva de la multitud vasca. Una república hiperpolítica más allá de los estados (desde dentro de los estados, aun dentro de los estados), un espacio liberado para una República glocal y, en este sentido, un ejemplo para otras naciones sin estado. Pues la única vía realista para estas de alcanzar su soberanía es, en vez de atacar directamente a los grandes estados nacionales, promoviendo un remedo de micro-estado, acceder de manera quintacolumnista, desde su interior, a su disolución en aras de la República global/glocal. Un quintacolumnista hiperpolítico -sea vasco, norteamericano o senegalés- no ha de buscar un estado (limitado horizonte de la vieja política) sino soberanía popular participativa, esto es, no estados sino estadios de soberanía hiperpolítica. Y esto no lo representan ni banderas ni fronteras, sino, en todo caso, métodos participativos, leyes justas o presupuestos sociales, etc., es decir, ganancias reales y tangibles en la gobernanza de los asuntos públicos. En Euskal Herria, obviamente, una autonomía cada vez mayor, una verdadera autodeterminación a todos los niveles, donde cualquier elemento o conquista hiperpolítica ha de ser atendible.
De ahí la invitación del colectivo Cibergolem para recoger textos y experiencias sobre estrategia y tácticas quintacolumnistas en general y en torno al conflicto vasco y su proceso de paz en particular.El proceso de paz obviamente va a seguir su curso, pero sería deseable que con un refuerzo progresivo de una sociedad civil fortalecida, de la embrionaria hiperpolítica vasca. El proceso de paz ha de ser paralelo al proceso de la hiperpolítica para, finalmente, convertirse en un único proceso convergente, en el mismo proceso de recuperación, o mas bien, recreación de la democracia total vasca.
No obstante, la democracia, ni siquiera la democracia participativa, no es la panacea de todos nuestros problemas, pero si es el caldo de cultivo de nuestras propias soluciones.
En este sentido ninguna contribución es despreciable, más bien, lejos de los focos públicos, el trabajo multitudinario de pequeñas y aparentemente insignificantes intervenciones o colectivos pueden ser la clave de la garantía de una paz hiperpolítica. La paz vasca, paz hiperpolítica en última instancia, ha de desarrollarse como un auzolan, a modo de software libre, en el cual todos participamos, aportando pequeñas mejoras y haciendo uso de sus terrenos comunales de imaginación y acción, de estrategias y tácticas quintacolumnistas.
El verdadero proceso de paz, más allá del escenario formal de las mesas, es la generación de otra Euskal Herria, pacífica, próspera y solidaria, una República Virtual Vasca (RVV) libre para todos. Y esta tarea sólo puede ser encomendada al conjunto de la sociedad vasca, incluidos, paradójicamente, sus enemigos interiores y exteriores, en un gran juego cooperativo. El tren de la paz vasca sólo puede avanzar sobre la vía hiperpolítica que desbroce el quintacolumnismo. En la medida que esto se consiga, avanzará a un ritmo u otro e incluso conseguirá llegar, más allá de la paz de las armas, a un escenario inédito de prodigiosa fecundidad. La paz hiperpolítica es en verdad un insólito suceso, paradigma y singularidad, que será posible en la medida que, día a día, trabajemos en su resolución.Aquí concluye este ensayo-ficción como análisis de urgencia sobre el proceso de paz y la naciente hiperpolítica vasca y entra en juego el trabajo de una posible quinta columna vasca, cuya primera tarea sería avanzar también en su propio proceso de resolución a nivel estratégico y práctico. Sus propuestas novedosas, trufadas de neologismos extravagantes, no por ficticias en este momento, son menos atendibles que cualquier otro objetivo de partida de cualquiera de los bandos enfrentados, mas bien, su plasticidad imaginaria les dota de la virtud de lo (im)posible, del poder de la conciliadora alternativa que abre un nuevo horizonte. Este es el cometido del potlach estratégico que Cibergolem propone y a la vez practica en los diferentes proyectos en los que se haya implicado, y en los que tu, lector e internauta vasco, habitante de la República virtual vasca en ciernes, puedes participar si lo deseas.
Bienvenido a la quinta columna vasca.
Cibergolem, Reno/Iruñea, 2006
Andoni Alonso andoniap@unex.es
Iñaki Arzoz inakiarzoz@masbytes.es
Apéndices:
1º Potlach estratégico quintacolumnista. Una invitación insurgente
Para cualquier lector de este ensayo o de otros trabajos de Cibergolem, que busque un horizonte hiperpolítico y le interese el enfoque quintacolumnista, está abierto el 1º Potlach de estrategias y tácticas quintacolumnistas, también sobre la cuestión vasca, en www.quintacolumna,org/home.html
Esperamos tus análisis de la situación, artículos publicados, textos o citas de otros autores, referencias sobre teoría estratégica y tácticas, noticias de páginas web o de colectivos activistas por la hiperpolítica o la democracia vascas, proyectos o iniciativas presenciales o digitales en marcha sobre el proceso de paz o simples sugerencias para nuestro colectivo. Para cualquier contacto, están disponibles los correos electrónicos de Cibergolem. La paz es nuestro caballo de troya quintacolumnista para la República y tu contribución es más necesaria que nunca. La quinta columna necesita de agentes en todos los ámbitos para crear la red de nodos activistas, de amigos comprometidos con la paz y con la democracia.Un saludo rebelde de Cibergolem.
Artamugarriak. Iniciativa artística por la paz y la democracia*
La creación de un nodo por la paz y la democracia en el ámbito artístico puede servir de modelo para una de las tareas más arduas pero necesarias en este proceso: crear un foco quintacolumnista de trabajo hiperpolítico allí donde no hay apenas actividad asociativa. Lo interesante del caso es que es justamente en el ámbito artístico-cultural donde se puede generar una dinámica más interesante en torno a la imaginación del paradigma hiperpolítico así como la ideación de nuevos métodos activistas. Un número reducido de artistas e intelectuales convencidos de la necesidad de apoyar el proceso de paz puede constituir fácilmente una célula o nodo activista. Ni si quiera es necesario registrarse como asociación o entidad, simplemente permanecer unidos temporalmente por el compromiso de una tarea común. No obstante, es preciso cohesionar en cierta medida al grupo inicial en torno al menos del nombre o título de la iniciativa, así como de un texto o manifiesto que declare interna y públicamente el propósito del colectivo y de sus actividades. Para el caso, hemos elegido el nombre de Artamugarriak, como veremos lleno de resonancias simbólicas a nivel artístico.
En la cultura vernácula vasca y europea era frecuente la organización de seles o espacios comunales para pastizales o aprovechamiento de leña.
Estos seles, en euskara saroi, sarobe, korta, cayolar o barrendegi, eran generalmente espacios circulares, generados en torno a un mojón o piedra centrical, a menudo de forma cilíndrica. En su cara superior se grababa una serie de incisiones cruciformes o en forma de estrella, de 8 segmentos, que marcaban la ubicación de otros tantos hitos periféricos y dibujaban en torno a un octógono el círculo del sel. Entre otros nombres vernáculos (austarri, kortarri) hemos elegido el más usual y expresivo de artamugarria (mojón centrical) porque representa el sentido estético-espacial y activista que queremos desarrollar, especialmente relacionado con la escultura vasca del vacío de Oteiza y Chillida, que en el momento de su reconciliación, también reclamaron “un espacio-tiempo para la paz”.
En los documentos antiguos se refiere especialmente la ubicación de estos artamugarriak como importante para determinar los límites de los terrenos y que constituían la “luz, guía y gobierno” para dirimir las querellas entre las “repúblicas” de los Montes francos del Urumea).
(consultar el libro de Luix Mari Zaldua Etxabe (1996) Saroeak Urnietan/Seles en Urnieta/Stone Octagons in Urnieta. Kulturnieta S.A., Urnieta, y otros trabajos en inglés de Roslyn Frank)
En este primer momento los políticos hablan de mesas de negociación, pero el trabajo social, para crear unas condiciones de paz y convivencia ha de ser simultáneo y más profundo. Hemos de crear plataformas sociales que generen confianza para que todos los sectores sociales y ciudadanos hablen sin miedo y desarrollen trabajos constructivos sobre el problema con un ánimo constructivo y resolutivo. Esto es, hemos de generar espacios de paz, seles o sarobes de paz. Como señala Alex Carrascosa, en el proceso de paz y de desarme necesitamos que el no man’s land, esa espacio fronterizo entre los ejércitos enfrentados, se amplíe hasta que podamos establecer la dinámica De la tierra de nadie a la tierra de tod@s. Y para ello es necesaria primero la creación de artamugarriak, hitos generadores de espacios de paz, para poder negociar la paz, como lo hace el hito roncalés de las tres vacas, bajo la advocación del “Pax avant”. El colectivo de artistas ya tiene así un propósito sencillo y claro, pero ¿qué pueden ser en nuestro contexto urbano, informativo, tecnológico estos artamugarriak?
Podrían ser efectivamente piedras y no hay que descartar la utilización de monolitos simbólicos en espacios públicos -como el mojón del tributo de las tres vacas roncalés- pero también pueden ser muchas otras cosas que los artistas podemos crear: símbolos, imágenes, textos, obras artísticas, esculturas, happenings, acciones, etc. Lo que parece evidente es que debemos servirnos de laplasticidad y amplitud del lenguaje artístico contemporáneo para crear objetos, situaciones o eventos artísticos que actúen a modo de artamugarriak estéticos para la paz. El trabajo del nodo de artistas Artamugarriak puede desarrollar varias iniciativas, dependiendo de las fuerzas con las que cuente, pero lo fundamental -si quiere incidir con cierta profundidad en el proceso de paz-, es que establezca dos etapas consecutivas:
1-creación y crecimiento del nodo inicial con el objetivo de incidir simbólicamente en el proceso de paz, como una visualización del proceso de paz a nivel social
2-conversión progresiva del impulso pacifista del nodo artístico extendido en un impulso activista a favor del proceso de paz como proceso hiperpolítico por la democracia participativaSólo de esta manera el trabajo de Artamugarriak puede incidir de manera quintacolumnista en el proceso general y no quedar relegado como una bienintencionada iniciativa más. A continuación pasamos a desgranar algunas de las posibles acciones de Artamugarriak.
-redacción de texto breve y sintético a modo de manifiesto, para que sea suscrito por un numero significativo de artistas e intelectuales (similar a otros manifiestos, como el de las mujeres Ahotsak, etc.)
-creación de página web para colgar textos e imágenes y noticias sobre Artamugarriak.
+diseño de símbolo identificativo de Artamugarriak, por ejemplo, el asterisco de ocho puntas encerrado en un círculo.
Es un símbolo a la vez vasco y universal, al estar basado en la estrella y el círculo se parece a otros muchos que tienen un sentido positivo: la rueda budista, la cruz templaria, una ikurriña redonda o un escudo de Navarra. Es un símbolo sencillo, dinámico e integrador, que no sólo genera un espacio cívico, de trabajo comunal y negociación, sino que está orientado como una rosa de los vientos ya que posiblemente esté relacionado con otras configuraciones prehistóricas de la arqueostronomía (cromlechs y menhires vascos y europeos, o el menhir del Tributo de las tres vacas, ruedas de piedras de los indios norteamericanos, etc.). Su sencillez y universalidad lo permiten grabar o pintar en cualquier lado, por cualquier persona y además puede convertirse en icono, que señala un lugar donde se puede generar la dinámica arte+paz. Se puede convertir incluso en emblema del tipo del copyleft para identificar aquellas producciones artísticas e intelectuales o personas comprometidas con el proceso de paz vasco.-planteamiento de la primera iniciativa artística que vincule al colectivo inicial y a un grupo más o menos amplio de colaboradores y amigos, por ejemplo, una cuestación virtual de imágenes-Artamugarriak, generadoras de seles de paz. Imágenes, pinturas, dibujos, fotografías, textos artísticos o versiones del símbolo-Artamugarria, que serían colgadas en la página web (y circunstancialmente en una sala de exposiciones)
-presentación de la iniciativa Artamugarriak a los medios de comunicación, y a través del mailing en Internet, junto con el manifiesto y la iniciativa, para conseguir nuevas adhesiones y aportaciones visuales, en un local vinculado al arte y la cultura
-planteamiento de iniciativas públicas artísticas y sociales, a modo de obras colectivas por parte de artistas y ciudadanos:
A-Campaña Artamugarriak:
-señalización de una ciudad o pueblo con el símbolo pintado de Artamugarriak
-colocación de pins o camisetas con el símbolo Artamugarriak a un grupo amplio de gente
-concesión de un Artamugarriak (una escultura, un dibujo, etc.) a una persona, institución o espacio que lo reclame o lo merezcaB-Convocatoria Artamugarriak:
A través de Internet, el móvil y el boca a boca, convocatoria de un flash mob multitudinario en un parque público o plaza como apoyo al proceso de paz
Ej: convocatoria de agentes del proceso de paz (artistas y ciudadanos) con sillas plegables para el diálogo en torno a un artamugarria-escultura de piedra.
El proceso de paz, cuyo desarrollo político se gestionará a través de mesas de negociación, necesita “sillas” para las personas -antes de la mediación distante y formal de las mesas-, de ahí la necesidad de convocar personas que trayendo sus propias sillas, se sienten, dialoguen, o asistan a espectáculos, conciertos, acciones teatrales, happennigs en torno a la paz como democracia.Es importante en un proceso de progresiva deriva hiperpolítica del nodo artístico originario, la coordinación con otros grupos culturales afines o asociaciones pacifistas y sociales vascas, españolas o francesas, y del extranjero, especialmente, de la diáspora vasca.
El objetivo más ambicioso es crear una red popular de nodos hiperpolíticos -coordinados por Internet- para que las acciones sean compartidas y el trabajo quintacolumnista sea más eficaz y multitudinario. Especialmente, en este aspecto, el planteamiento y desarrollo de una estrategia de convocatorias o flash mobs, para apoyar el proceso de paz.
La cultura vasca en su conjunto, puede movilizarse a través de Artamugarriak o iniciativas afines y contribuir así de manera significativa a un proceso de paz como proceso hiperpolítico por la democracia participativa.De este modo, el nodo artístico Artamugarriak puede servir de modelo para otros colectivos o sectores sociales, que deben encontrar sus propias claves, así como los vínculos colaborativos con el resto de nodos que vayan surgiendo.
Progresivamente, la proliferación de seles artísticos-sociales de paz hiperpolítica puede tejer una fuerte malla de apoyo, impulso y profundización de la paz hiperpolítica de la República virtual vasca.
Mas información sobre la hiperpolítica y la quinta columna:
CIBERGOLEM (Andoni Alonso/Iñaki Arzoz) (2006) La quinta columna digital. Antitratado comunal de hiperpolítica. Gedisa, Barcelona,
www.e-tester.net
www.quintacolumna.org/home.html
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(1)CIBERGOLEM es el heterónimo colectivo formado por Andoni Alonso e Iñaki Arzoz, en el cual colaboran ocasionalmente un grupo de intelectuales y artistas en un Corso quintacolunista y que desde hace 10 años trabaja en temas de cibercultura crítica y cultura vasca (Ver www.siruela.com/ncd )
(2) Consultar Andoni Alonso e Iñaki Arzoz (2003) Basque Cyberculture. From Digital Euskadi to Cibereuskalherria. University of Nevada, Reno