Una revisión estratégica de la táctica del enjambre y otras


De entre todas las tácticas que la globalización alternativa ha elevado al rango de estrategia global, sin serlo en absoluto, la del enjambre es la más reconocible. La táctica neoguerrillera de atacar desordenadamente como enjambre de mosquitos al gran búfalo de la globalización imperial ha sido estudiada por numerosos expertos en estrategia militar como John Arquilla y David Ronfeldt (2003), y glosada como multitud, entre otros autores contemporáneos, por Michael Hardt/Antonio Negri (2004b), Paolo Virno (2003b) o Howard Rheingold (2004). Sin despreciar el efecto debilitador del desangramiento o la infección de los picotazos múltiples y constantes del enjambre de mosquitos o de la ‘guerra de la pulga’(popularizado para la guerrilla zapatista, vid. en Arquilla & Ronfeldt, 2003), hemos de reconocer que el sistema ha sido capaz de metabolizarlo. Incluso utiliza la idea del perturbador caos del enjambre como nuevo mito ideológico contra cualesquiera enemigos, calificados indistintamente como terroristas destructivos.
En otras palabras, el CiberImperio necesita de la nube de mosquitos para sentirse vivo y para justificar su política autoritaria y policial, esto es, la no aplicación de una hiperpolítica, acotada con regulares golpes de cola de sus cuerpos represivos sobre elementos díscolos o estados gamberros.
Por ello, desde una reflexión estratégica global hemos de cuestionar el privilegio de la táctica del enjambre y, en todo caso, pensar en un enjambre hiperpolítico que actúa coordinadamente sobre los puntos sensibles del Leviatán, no sobre su correosa piel sino en el interior de sus vísceras, y no para destruirlo sino como microorganismo, para inocularle el virus de la mutación hiperpolítica.
Desde nuestra apuesta por una estrategia quintacolumnista, hay también otra serie de tácticas clásicas y renovadas, que combinadas con el enjambre quintacolumnista, pueden tener una mayor eficacia y, a medio y largo plazo, un efecto definitivo, sobre todo teniendo como modelo el enjambre constructivo y cooperativo de hormigas y abejas.
En el acervo de las tratados clásicos de estrategia militar, de los tratados sobre lucha guerrillera, de los ensayos sobre contrainsurgencia y golpes militares o de la desobediencia civil encontraremos muchas tácticas que revisadas podrían servir para la quinta columna. Especialmente toda la doctrina estratégica oriental, impregnada de la filosofía taoísta o budista zen, que rehuye la guerra y la violencia y prefiere el “arte de la guerra es el camino del subterfugio” (Sun Tzu, 1993). No obstante, hay que tener en cuenta que la práctica totalidad de estos tratados versan sobre enfrentamientos bélicos, no sobre la lucha hiperpolítica e incruenta en el interior de una entidad global. De su análisis se pueden extraer sólo una serie de principios básicos, teniendo siempre presente que proponemos no una efímera conquista del poder sino una rebelión hiperpolítica de la ciudadanía, basada en la no violencia y los derechos humanos.
A continuación proponemos una serie de tácticas quintacolumnistas, guiándose por nuestra versión de “la estrategia de los círculos continuos” oriental, es decir, la multiplicidad de tácticas combinadas contra una fuerza superior, de acuerdo con una estrategia más amplia que permanece oculta.
-establecimiento y coordinación de trabajo reticular y nodular no jerárquico y temporal
-decepción o engaño bélico sobre las fuerzas propias y las del enemigo mediante subterfugios virtuales y a través de actitudes del quintacolumnismo clásico como el derrotismo, desafección, etc.
-simulación o fake activista, con la creación de heterónimos, grupos, colectivos, entidades, plataformas, partidos ficticios o hiperpolíticos
-elaboración de estudios del futuro actrivistas y de trabajos de política-ficción
-saqueo, apropiación y adaptación de conceptos, retóricas, jergas, estrategias, etc. de la política convencional o la filosofía según una visión progresiva de la hiperpolítica
-formación hiperpolítica en las materias obligatorias y en escuelas paralelas en todos los ámbitos reglados de enseñanza, para profesores y alumnos
-captación de personas críticas en ámbitos sociales, institucionales, intelectuales, artísticos y políticos para la causa de la hiperpolítica
-infiltración a todos los niveles, en instituciones, asociaciones, colectivos, partidos, empresas, etc. a través de la doble o múltiple militancia
-sabotaje creativo (no destructivo) con la introducción en redes institucionales, canales oficiales de información y mass-media de información veraz, libelos críticos, parodias, convocatorias, etc.
-creación de una sociedad paralela hiperpolítica, a través de comunidades hiperpolíticas dedicadas a todos los ámbitos desde la economía al arte y formación de contra-gobiernos en la sombra
-acciones subrepticias de agitación en instituciones y mass-media: campañas anónimas de pintadas, performances, etc.
-desobediencia civil de multitudes cualificadas: huelgas, obstrucción ética, boicot, impago de impuestos o abstención de obligaciones en elecciones, formación de jurados, cibersentadas
-tácticas simbióticas o parasitarias con instituciones y organizaciones diversas para posibilitar el quintacolumnismo
-tácticas hacktivistas: mail-bombing, flash mob, spoofing, etc.
-ciberdemocracia hiperpolítica: referendums consultivos virtuales, etc.
Para aquellos interesados en profundizar en este importante área de conocimiento para la hiperpolítica, necesitada siempre de nuevas aportaciones, se pueden consultar desde clásicos políticos como Machiavelli (2001), Bakunin (1973), o Lenin (1983), a autores contemporáneos como Zizek (20024a) o Negri (2004) en su recuperación de Lenin, o Bensaïd (2004) y Beck (2004) en sus reflexiones sobre estrategia; militares como Clausewitz (1998), Jünger (1988) o sobre la guerrilla como T.E. Lawrence (2004), Mao Tse Tung (1976), Che Gevara (1997). También los hay recientes como el Subcomandante Marcos (1997) y las interpretaciones de John Holloway (2002) y, especialmente, orientales como Sun-Tzu (1990), Sun Bin (2004), Miyamoto Musashi (1996) o los estudios al respecto de Thomas Cleary (1992). Aparte, hay numerosas publicaciones especializadas y páginas en Internet de activistas artísticos, como las de Luther Blisset o Wu Ming (2002). En este aspecto estratégico cabe mencionar a tendencias artísticas como los situacionistas o neosituacionistas cibernéticos como Critical Art Ensamble, Art Mark o el Electronic Disturbance Theater.
Una de las fuentes más interesantes son los escasos textos o noticias sobre el quintacolumnismo de grupos terroristas y de agencias de inteligencia (como es obvio, diametralmente opuestos al quintacolumnismo hiperpolítico) como el que se practica contra el FSM, a través de las policía y de grupos ficticios subvencionados por la CIA. Este hecho nos confirma que, en el juego de quintacolumnismos, el último de los agentes sociales en ponerse al día en quintacolumnismo, y de paso en adoptarlo en su versión revisada y más profunda (el quintacolumnismo del quintacolumnismo) como la única estrategia lógica en el contexto global, será el único en quedar al margen del futuro. Precisamente para contribuir a profundizar en su conocimiento y comprensión hemos convocado el 1º Potalch quintacolumnista.