El método hiperfilosófico de Cibergolem

El método empleado por Cibergolem a la hora de elaborar este anti-tratado es uno de los métodos hiperfilosóficos más imperfectos pero más genuinos.
Frente a otros métodos superficiales, pero más cómodos, como aquel que consiste en que uno de los miembros de la entidad escriba el texto con leves correcciones del otro o de que cada miembro escriba una parte, hemos preferido en este caso una fórmula más arriesgada:
escribir un texto enteramente a dos manos.
El primer paso consiste en que ambos miembros de Cibergolem deciden en una reunión presencial una lista de cuestiones básicas a tratar brevemente, en una suerte de brainstorming de ideas sobre hiperpolítica, que serán desarrolladas en un plazo determinado (4 meses).
A partir de la redacción esquemática por parte de uno de los miembros, el otro miembro va desarrollando el texto con comentarios y referencias. La revisión final conjunta simplemente sutura los saltos conceptuales más bruscos, sin pretensión de mayor unificación literaria o filosófica. Obviamente todo el proceso de elaboración del texto tiene lugar a través de un intercambio de documentos por correo electrónico.
Cibergolem quiere así negar en esta etapa provocativamente activista de su proyecto, el fetiche de la autoría individual, neutralizando y saboteando los estilemas personales, esto es, fabricando un artefacto textual cuya imperfección deliberada le impida alcanzar cualquier status como ‘filosofía propia’, ‘dogma filosófico’ o ‘pensamiento original’. Para su propósito de fabricar un ensayo-ficción de choque, que de manera quintacolumnista saquea otros textos sin seguir ninguna escuela determinada, no cabía a nuestro juicio otro método (podíamos haber utilizado el género del diálogo de dos personajes anónimos, pero hubiera parecido, en esta ocasión, demasiado artificioso y poco unitario).
Por ello, rogamos al lector disculpen a Cibergolem como entidad inveteradamente experimental por sus tensiones expresivas, sus aparentes contradicciones, el carácter fuzzy de algunas alusiones o los cambios de registro, consecuencias todas inevitablemente derivadas de su propuesta hiperfilosófica como ‘monólogo dialógico’(dos voces de ventrílocuo para una entidad).
La textura conceptual resulta más rugosa, pero la fidelidad a este método hiperfilosófico garantiza que el experimento textual cumpliera su objetivo: proporcionar un texto panfletario, un híbrido de prescripción y divulgación, balbuciente y embrionario, no cuajado en muchos aspectos, sin excesivas señas de identidad, listo para ser descuartizado hiperfilosóficamente; discutido, alterado, reformado, negado, versionado, plagiado, etc. sin pena alguna tanto por parte de los lectores como de los autores (ya que son un heterónimo ficticio). Y así, finalmente, entregado a la comunidad de lectores hiperfilosóficos y del Corso quintacolumnista, para que sea tratado como un texto esencialmente de trabajo; activista, operativo, útil, y no una pequeña y pretenciosa biblia autoral.
La verdadera La quinta columna digital será entonces el gran tratado hiperfilosófico que preparen, si lo desea, a partir de este anti-tratado y otros textos similares, la comunidad de lectores y usuarios rebeldes de la República global.
Este ha sido el propósito del experimento hiperfilosófico desde el principio, para bien o para mal.
Nuestra última recomendación es que los lectores interesados en participar en estas labores conspirativas y quintacolumnistas busquen la manera de fabricar otros heterónimos colectivos activistas como Cibergolem.
Aplicando nuestro método y perfeccionándolo, podrán garantizar que la infiltración quintacolumnista entre los propios miembros genere entidades capaces de articular ricos discursos activistas que no se queden en la mera elaboración de sopa cultural alterglobalizadora, sino que finalmente se trasmuten en proyectos activados.
En ese momento, Cibergolem estará encantado de contactar con esas entidades afines del ciberespacio o la realidad, para, aunando esfuerzos, crear ese ágora quintacolumnista de la República global.