Carta-manifiesto al ciudadano de la República global
Ciudadano, ciudadano lector, ciudadano internauta; saludos cómplices desde el papel y desde el espacio hipertextual. Nos dirigimos a ti porque creemos que como nosotros estás preocupado por los asuntos de la República, de esta República global que es el mundo. Y para nosotros tú eres, seas quien seas, antes que el gobernante o el político profesional, -esos nuevos príncipes-, el actor principal del drama de nuestra ciudad planetaria e interconectada. Pero has de saber que nosotros, aún siendo ensayistas, somos ciudadanos como tú, sólo que ciudadanos con voz - una voz eventualmente tenue e insignificante en la algarabía de la República- que queremos compartir nuestras reflexiones contigo. Hace años que venimos investigando desde una visión crítica diversos aspectos importantes, decisivos, para la evolución de la República de los ciudadanos, como son la tecnología y la cibercultura. Hemos escrito panfletos y manuales contra la Nueva Ciudad de Dios, contra su tecnoutopía digitalista y ciberimperialista creada por la filosofía tecno-hermética y la hemos contrapuesto a una CiberAtenas, el núcleo comunitario e igualitario de esa posible República global alternativa, y por tanto, su reverso positivo y constructivo. Pero, para esta República global las cosas no han mejorado desde entonces, pues en su proceso de aceleración tecnológica, los problemas se han complicado notablemente -especialmente con un nuevo clima de guerra y violencia-, aunque también hemos de reconocer que han surgido alentadores movimientos alternativos e iniciativas sorprendentes. Para arrojar algo de luz, desde esta apartada región de la República, hemos preparado un breve anti-tratado de lo que hemos llamado “hiperpolítica” -en principio, la política de la era de la globalización y la cibercultura- enfocado como guía activista. La hiper-política, -aparte del neologismo- un tema intuido por mil autores y tratado de mil maneras, pero hasta ahora no concebido como un nuevo concepto en si mismo, nos parecía el más importante en el momento actual de cambios sociales vertiginosos, para orientarnos nosotros mismos con tu ayuda y participación.
La hiperpolítica es la política incipiente del presente, y a buen seguro del futuro próximo que nos aguarda, y conviene estar alerta y preparado, precisamente para poder intervenir con sentido y conocimiento. Por ello, este texto no está dirigido especialmente a la elite de ninguna vanguardia concienciada sino a la inmensa retaguardia popular de ciudadanos, a la mayoría de republicanos susceptibles de convertirse en activistas hiperpolíticos. Pues no es tiempo éste de manuales ortodoxos o kempis devocionales para obedecer, sino de textos abiertos, interactivos e hiperfilosóficos, a través de los cuales cada ciudadano reinicia la reflexión y el diálogo, las claves de la labor hiperpolítica. Esta es nuestra propuesta, y la propuesta de nuestro irónico heterónimo conjunto de dos autores, al que hemos llamado Cibergolem , para continuar a través de la red y del correo electrónico el necesario trabajo hiperpolítico de la República global. No hay motivo por tanto para que nuestro tratado sea teoría acabada o doctrina hiperpolítica sino algo más interesante que hemos llamado ensayo-ficción, esto es, un tratado simulado sobre el futuro inmediato pero escrito desde el presente, como si ese futuro cercano se hubiese cumplido ya, esto es, una especie de ensayo de ciencia-ficción escrito como si la naciente hiperpolítica fuera una realidad plenamente operativa en la República global. Y entonces sí es, en este sentido imaginario y prospectivo, una guía abierta sobre la nueva forma del (hack)tivismo hiperpolítico, que ofrece una serie de descripciones, principios, métodos y corolarios para ser discutidos y elaborados por el colectivo de lectores ciudadanos, que ensayan de esta manera su participación en la República global a través de la formación de una comunidad de ciudadanos.
Pero no vamos a tratar sobre todos los asuntos habidos y por haber en la hiperpolítica republicana y menos sobre la conquista del viejo poder aristocrático como antaño, sobre la insigne República de Florencia intentara el malogrado Girolamo Savonarola o el astuto Niccolò Maquiavelo, aunque nos inspire su ejemplo. Al contrario, nos dedicaremos, especialmente, a esos nuevos métodos, hiperpolíticos y por tanto genuinamente éticos, para repartir un nuevo poder o antipoder popular, para crear una República alternativa, una antiRepública o contraRepública de los ciudadanos. Es decir, los diversos métodos de la estrategia quintacolumnista para crear espacios de verdadera libertad y participación. Pues ya no existen el ominoso afuera del limes ni los bárbaros amenazantes, sino únicamente el horizonte curvo de la República, de la polis definitiva y totalizadora que ha incorporado amigos y enemigos, ciudadanos nativos y metecos. Y a aquello que llamamos con insistencia República global, algunos creen, creemos nosotros también, que en estos momentos sólo lo es como un tiránico remedo platónico o, mas bien, un CiberImperio que ha devorado toda geografía y cultura hasta dominarlo todo, o casi todo…
Para que sea polis y república verdadera, CiberAtenas y nunca más Roma imperial, ciberimperial, nuestra voluntad quintacolumnista sólo puede dar lugar a algo parecido a un esbozo de tratado de estrategia hiperpolítica, esto es, a un tentativo y germinal arte de la hiperpolítica, aprendiendo o intentando aprender de Sun-Tzu y otros sutiles estrategas occidentales y orientales para aplicarlo a nuestro ámbito. Y si es posible, que sea aún, aunque imperfecto y apresurado, un híbrido de tratado republicano subversivo y arte de la guerra incruenta. Un ensayo ficción que aún con la insolencia de declarase un fake deliberado nos permita soñar la rebelión republicana, pero, sobre todo, imagine y disponga los medios de llevarla finalmente a cabo. Y así, entre el pensamiento y la literatura, este anti-tratado abierto de hiperpolítica quintacolumnista se ofrece como una contribución de ideas copyleft, una producción de cibercultura libre, un anti-tratado comunal para los ciudadanos y generado por los ciudadanos. Apenas precedido por una introducción como esbozo sobre el enigma recién desvelado de la hiperpolítica, a modo de mapa de la ciudad virtual que es la República y concluido por un epílogo y prótesis hiperfilosóficas como reclamo a la colaboración reflexiva.
Y esta quinta columna digital comienza ya a introducirse como un virus troyano, ciudadano lector, en las calles de la República, al iniciarse tu lectura…
Cibergolem, Marzo 2005